El desarrollo de tu bebé
Tu bebé pesa aproximadamente un kilo novecientos gramos y mide unos 30cm de la coronilla a la rabadilla. Actualmente, el volumen de líquido amniótico en el útero ha alcanzado su nivel máximo (casi un litro en total). A partir de ahora, el bebé aprovechará al máximo el espacio. Cuando nazca, habrá entre 2 y 6 tazas del líquido amniótico en la bolsa. Tu bebé está casi maduro y sus pulmones se han cubierto con surfactante, para ayudarle a respirar fuera del útero materno. Actualmente están madurando los centros del cerebro responsables del lenguaje y el oído de tu bebé, de modo que puede reconocer tu voz al nacer. Al acumular grasa subcutánea, la piel adquiere un tono rosáceo y es suave, mientras que su cuerpo tiene un aspecto regordete. Asimismo, está acumulando glicógeno en el hígado, lo que le proporcionará una reserva de energía durante el parto y hasta que se establezca la lactancia.
El desarrollo del embarazo
Ahora los movimientos de tu bebé son bastante distintos y pueden proporcionarte entretenimiento durante las próximas semanas. A veces podrás sentir la diminuta curva de un puñito o un piececito en tu abdomen y probablemente distinguirás sus rodillas y sus hombros, aunque hayan disminuido sus movimientos. Asimismo notarás pequeñas sacudidas rítmicas por todo tu vientre. Probablemente estén ocasionadas por el hipo de tu bebé y no hay nada de qué preocuparse. Si empiezas a sentirte cansada, débil o mareada, tienes palpitaciones o te quedas sin aliento, puede ser debido a una falta de hierro o a anemia, ya que tu bebé acabará con tus reservas de hierro sin dejar apenas nada. Es importante que te vayas haciendo análisis de sangre regulares durante el embarazo, en los que se detectará cualquier indicio de anemia. Sin embargo, también es recomendable tomar unos suplementos de hierro y aumentar la ingesta de alimentos ricos en este componente, como las espinacas, el hígado y los frutos secos. ¡Un gran placer!
Recomendaciones y otras circunstancias
En esta etapa de tu embarazo, la matrona vigilará estrechamente la posición de tu bebé en el útero. En particular, te palpará el vientre para descubrir la “presentación” del bebé para el parto. En la semana 32, en torno al 15% de los bebés ya están colocados en posición para el parto. Los bebés generalmente se ponen con la cabeza hacia abajo (en posición cefálica) antes de la semana 36, aunque algunos se colocan más tarde. En torno a un 3% de los bebés permanece de nalgas, justo hasta el parto. Esto significa que en el momento de la expulsión saldrían primero los pies o las nalgas. En este caso, el parto vaginal puede ser difícil, por lo que suele recomendarse la realización de una cesárea. Si tu bebé sigue de nalgas en las últimas semanas de tu embarazo, puedes estimularle para que se dé la vuelta tumbándote boca arriba con los glúteos elevados unos 20-30 cm del suelo. Al hacerlo durante veinte minutos, dos o tres veces al día, verás que el bebé termina dándose la vuelta naturalmente. Sin embargo, si tu bebé sigue de nalgas después de la semana 37, es posible que el médico te realice una versión cefálica externa, que implica colocar sus manos en el vientre y guiar a tu bebé para que realice una voltereta. En la mitad de los casos suele tener éxito y, aunque puede ser incómodo, no tiene por qué ser demasiado doloroso. Es una intervención relativamente segura y tu bebé estará monitorizado antes y después para comprobar que todo va bien.
