El desarrollo de tu bebé

Tu bebé mide ahora unos 28 cm de la coronilla a la rabadilla y ha ganado en torno a 850 gramos con respecto al mes pasado, por lo que ahora pesa un kilo seiscientos gramos aproximadamente. A medida que tu bebé acumula grasa y músculo en previsión del parto, su piel pasa a ser menos transparente y adquiere un aspecto más similar al de un recién nacido. En esta semana desaparecen la mayoría de las arrugas de su cara y ya tiene la cabeza cubierta de pelo. Tu bebé todavía puede mover la cabeza y está practicando la respiración, aunque ahora el espacio disponible es más limitado y sus movimientos se ralentizarán y disminuirán. En poco tiempo se colocará cabeza abajo, listo para el parto, aunque algunos bebés no cambian de posición hasta el mismo momento del parto.

El desarrollo del embarazo

¡Sólo te quedan ocho semanas! Tu barriga te llega ya por debajo del pecho porque el útero está ocupando prácticamente todo el espacio de tu abdomen. A medida que se acerca la fecha del parto, los pechos seguirán cambiando y los pezones serán cada vez más grandes y oscuros, de modo que el bebé los pueda encontrar fácilmente. A estas alturas habrás ganado unos nueve kilos, que se habrán acumulado en la pelvis y las piernas, por lo que es recomendable que pongas los pies en alto siempre que puedas. Tu índice metabólico habrá aumentado en un 20%, de modo que te sentirás acalorada y sudorosa independientemente del tiempo que haga. Asimismo notarás quemazón y cosquilleo en las manos, lo que es un síntoma del síndrome del túnel carpiano. Esta afección está ocasionada por el aumento de los niveles de hormonas y del peso, ya que se pueden comprimir los nervios interiores de las muñecas y provocar cosquilleo y dolor; los síntomas desaparecerán después del parto. Actualmente puedes tener contracciones de Braxton Hicks durante 30 segundos varias veces al día, ya que tu cuerpo está empezando a entrenarse para el parto. El endurecimiento del vientre será cada vez mayor hacia el final del embarazo. Pero no pienses que ha empezado el parto, ya que estas contracciones indoloras nada tienen que ver con las reales.

Recomendaciones y otras circunstancias

Durante el embarazo, las hormonas alterarán la manera en que normalmente haces la digestión de la comida. En primer lugar, todo el proceso de digestión se ralentiza para ayudar a que el bebé absorba más nutrientes, pero al mismo tiempo, esta ralentización puede provocar estreñimiento, hinchazón y gases. Además, tendrás un estómago más sensible y eliminará enseguida cualquier cosa que considere insana, a través de vómitos o diarrea. Por último, a medida que avanza el embarazo, apenas te queda espacio en los intestinos para acumular comida. Esto implica que se producirá acumulación, ardores de estómago e indigestión. He aquí algunos consejos para tratar los problemas digestivos más comunes durante el embarazo.

Gases e hinchazón. En primer lugar, identifica la causa de tus gases. Para ello, puedes anotar en una libreta todo lo que comes al cabo del día para hacer un seguimiento de la dieta que has seguido las últimas cuatro a ocho horas. Las judías, el repollo y el brécol causan muchos gases y algunas personas tienen dificultades para digerir los productos lácteos.

Estreñimiento. Los remedios tradicionales contra el estreñimiento siguen siendo los mejores: aumenta la ingesta de fibra en tu dieta, bebe mucha agua, come ciruelas y bebe zumo de ciruelas también. Además, si te das un paseo después de comer, evitarás el estreñimiento al estimular la digestión y acelerar el paso de los alimentos por el sistema.

Ardores de estómago. Come poquito y a menudo en vez de darte un par de atracones al día y controla lo que comes a la hora de la cena. También ayuda beber líquidos al menos una hora antes de comer, en vez de ingerirlos durante las comidas. Si tienes un ardor de estómago grave, puedes ayudar a disminuir el reflujo si te colocas en una posición en la que el pecho esté más alto que las caderas.

Diarrea y vómitos. Es bastante normal que experimentes alguno de estos síntomas en un período no superior a 24 horas. Sin embargo, si la diarrea y los vómitos persisten más de un día y empiezas a sentirte débil, o bien tienes cefalea o dolor corporal, consulta a tu médico. De hecho, si cualquier problema intestinal dura más de uno o dos días y no remite al beber agua, hacer más ejercicio, comer alimentos ricos en fibra y evitar alimentos reactivos, consulta a tu médico para que te recomiende la medicación más adecuada para tus síntomas.

 

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