El desarrollo de tu bebé

Tu bebé mide en torno a 37 cm en total y pesa casi un kilo y cuatrocientos gramos (casi la mitad del peso de un bebé a término). Sin embargo, el crecimiento de tu bebé en altura y peso empezará a ralentizarse a partir de ahora. Ahora está más fuerte que nunca y sigue teniendo espacio para moverse. Observarás sus movimientos a través de los cambios de forma de tu barriga. Probablemente tendrá la cabeza llena de pelo y su aspecto será cada vez más parecido al de un recién nacido. Debido a los depósitos de grasa bajo la piel, ya no parece roja sino rosácea. Los pulmones y el aparato digestivo están casi maduros, aunque las últimas semanas de gestación siguen siendo importantes para el desarrollo de los pulmones.

El desarrollo del embarazo

A medida que se hincha el abdomen, es posible que te duela la zona de la pelvis y las costillas, dado que el bebé es cada vez más grande y ocupa todo el espacio disponible. Cuando te sientas sin aliento, estés llena después de una comida o necesites ir al baño, sentirás como si los demás órganos se descolocaran (y estarás en lo cierto). Todos estos ajustes internos pueden causar ciertas molestias en esta etapa. El ardor de estómago es una de las más comunes, ya que el útero deja menos espacio para el estómago. El dolor de espalda será constante. Y, a medida que la hormona relaxina relaja la pelvis para que sea más móvil de cara al parto, notarás fuertes pinchazos en las piernas y las ingles (además de desarrollar el infame caminar de la embarazada). No resulta sorprendente que las últimas semanas se hagan eternas y ya tengas ganas de que todo termine. Al mismo tiempo, estás nerviosa por la llegada de tu bebé, en especial, si no has sentido el más mínimo instinto maternal todavía. Se trata de una emoción completamente natural y no debes sentirte culpable por ello. Muchas mujeres no establecen un vínculo con el bebé hasta que nace (e incluso hasta algunos días después).

Recomendaciones y otras circunstancias

Actualmente, los papás participan más que nunca en el embarazo, el parto y el cuidado de los hijos y esto es estupendo. Los niños salen ganando desde un punto de vista emocional, educativo y financiero, mientras que los papás que pasan más tiempo con sus hijos mejoran su calidad de vida, además de sentirse más plenos y realizados. Los cambios que el papá de la criatura experimenta durante el embarazo (y después) pueden no ser tan visibles o dramáticos como los tuyos, pero es importante reconocer que los papás se están adaptando y también tienen problemas. Por ello, en este artículo te damos algunos consejos para mantener la complicidad en la pareja en este período tan sensible: He aquí algunas preguntas detalladas que puedes plantear en tu visita al hospital:

Escucha a tu pareja. Intenta escucharle atentamente, sin juzgarle, fastidiarle ni estar a la defensiva. Él también es humano.

Acepta las diferencias. No es realista esperar que un hombre entienda por completo cómo te sientes durante el embarazo, ya que no tiene ninguna sensación masculina equivalente, así que tendrás que aceptar que te sentirás distinta ahora.

Distanciamiento. Es normal esperar cierta simpatía y empatía de tu pareja, pero también es normal que sientas que está distante. Algunos hombres no se terminan de creer el embarazo hasta que tienen al bebé en casa.

Reserva tiempo para vosotros. Las relaciones requieren tiempo y energía. Mantener una relación saludable y positiva debe ser una prioridad. Reserva tiempo para pasarlo juntos y planead las vacaciones conjuntamente, si os lo podéis permitir.

Id a clases juntos. Apuntaos a clases de preparación al parto. Es posible que ayuden a tu pareja a implicarse más en el cuidado del bebé y a prepararse para lo que va a ver en la sala de partos.

Comparte tu plan de parto. Mientras estés ocupada entre contracciones y empujones, necesitarás que tu pareja sea tus ojos y tus oídos. Asegúrate de que conoce tus preferencias de alivio del dolor e intervenciones medico-quirúrgicas durante el parto y la expulsión.

Id a consulta juntos. Es posible que no pueda dejar el trabajo para acompañarte a todas tus citas prenatales, pero las ecografías pueden ser una experiencia memorable que compartir.

 

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