El desarrollo de tu bebé

Tu bebé probablemente ahora mide en torno a 24 cm de la coronilla a la rabadilla y pesa unos 800 gramos. Ahora tiene casi el mismo aspecto que tendrá cuando nazca, aunque tiene la piel muy arrugada. En esta semana, tu bebé abrirá los párpados, por lo que puede parpadear y mirar a su alrededor incluso dentro del útero. Si alguien pone la oreja en tu vientre, probablemente pueda distinguir el latido del corazón de tu bebé. Los anticuerpos pasan de la placenta a tu bebé, lo que le ayuda a mantener su inmunidad frente a la infección. Esta inmunidad aumentará si le das el pecho y durará hasta que tu bebé tenga unos pocos meses.

El desarrollo del embarazo

A partir de ahora y hasta las 36 semanas, probablemente ganarás peso a un ritmo ligeramente rápido. Resulta natural estar más bien alarmada por el tamaño de tu barriga, pero recuerda que el peso que ganes durante el embarazo no es insano, sino necesario para que el bebé y tu embarazo sean saludables. Tus pechos solos habrán cuadruplicado su peso. Como tu volumen sanguíneo ha aumentado en un 30-50%, parte del peso será también líquidos. Y, por supuesto, tu bebé y la placenta suman bastantes de los kilos que has ganado. El resto será grasa materna almacenada, que constituye una fuente de energía importante para dar el pecho. Por supuesto, durante el embarazo no resulta recomendable seguir una dieta de adelgazamiento. Aunque tengas sobrepeso, la reducción de calorías puede ser realmente peligrosa para tu bebé. Sin embargo, con una dieta sana (con porciones nutritivas, bajas en grasa y razonables) podrás mantener una ganancia de peso constante.

Recomendaciones y otras circunstancias

No existe ninguna duda de que ser padres es un paso más en la vida de todo adulto. Tu pareja y tú tendréis bastantes cosas que afrontar como pareja cuando llegue tu bebé, aparte de la preocupación financiera de cómo vais a mantener a esta personita totalmente dependiente de vosotros. He aquí algunos consejos para mejorar tu seguridad financiera antes de la llegada del bebé o incluso cuando ya haya nacido:

Si tienes un sueldo bajo, puedes solicitar la asignación económica por hijo o menor acogido a cargo. Se trata de una prestación económica no contributiva que no requiere cotización previa.

En España, a tenor de la ley del IRPF, existen varias ayudas que fomentan la familia: la deducción por maternidad, la reducciones en la base imponible del IRPF por cuidado de hijos, así como el mínimo por descendientes.

En España existe una paga mensual de 100 euros a las madres trabajadoras,c onocida como “deducción por maternidad”. Esta prestación se puede percibir deduciendo los 1.200 euros en la declaración de la renta del año siguiente al que se certifican las condiciones de la solicitud o a través del formulario 140. Podemos conseguir el modelo 140 en cualquier oficina de la Agencia Tributaria, en el Registro Civil de nuestra zona o en la página web: http://www.agenciatributaria.es. Incluso podemos ampliar información en el 901 33 55 33. Si se solicita a través del modelo 140, la ayuda se obtiene de modo fraccionado (es decir, una mensualidad de 100€).

Cuando esperas la llegada de un nuevo miembro a la familia, es un momento ideal para revisar tus contratos de crédito y tus préstamos, de modo que puedas cambiar al tipo más bajo, o bien optes por consolidarlo todo en un solo préstamo.

Puedes recurrir a un asesor financiero independiente para que te aconseje a adoptar las importantes decisiones financieras, por ejemplo, en materia de hipotecas, pensiones y seguros de vida.

Asimismo, puedes recurrir a un asesor financiero o a un contable para plantear cuestiones prácticas, como la aplicación de las reducciones fiscales por hijos a cargo o la planificación de los ahorros.

Recorte de gastos. Compara los precios de los productos básicos en distintos supermercados para encontrar el más barato. Apúntate a clubes de descuento por fidelidad, si lo consideras oportuno. Compra alimentos, comida para las mascotas y material higiénico en grandes cantidades, especialmente los pañales.

Constituye un fondo de emergencias. La mayoría de los asesores financieros indican que merece la pena mantener los ingresos equivalentes a entre tres y seis meses en previsión de cualquier imprevisto.

Haz testamento. De esta manera podrás designar a la persona que será beneficiaria de tu propiedad en caso de que fallezcas. Asimismo, quizás puedas considerar la designación de un albacea por si fallecierais ambos progenitores.

 

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