El desarrollo de tu bebé
Tu bebé mide cerca de 11,5 cm de largo y pesa en torno a 45 g. Con este tamaño, seguiría cabiendo en la palma de tu mano, pero ahora tiene un aspecto más similar a un bebé, con cuello y nariz, inclinada hacia arriba para respirar cuando se amamante. Ahora que tu bebé empieza a moverse suave y rítmicamente en el líquido amniótico, es posible que empieces a sentir levemente sus movimientos (aunque pueden confundirse con gases fácilmente). Estos movimientos fetales, o “pataditas” como se conocen tradicionalmente, pueden ocurrir en torno a la semana 14. Si se trata de tu primer embarazo, lo más probable es que se produzcan entre las semanas 18 a 22, mientras que si has estado embarazada antes, probablemente sentirás los movimientos fetales más pronto.
El desarrollo del embarazo
El útero tiene ahora el tamaño de un pomelo y crece rápidamente. De hecho, durante todo el embarazo, aumentará de peso en torno a 20 veces y de tamaño, unas ¡14 veces!. Ahora que estás recuperando tu energía, es posible que te sientas menos cansada. Sin embargo, es posible que tengas ardor de estómago, ya que tus hormonas relajan tu cuerpo como preparación para el parto. Si es así, prueba a tomar té de menta o leche para neutralizar los ácidos. Asimismo, es posible que desaparezca la aversión que tenías a algunos alimentos durante el segundo trimestre. Sin embargo, te seguirá molestando el olor a tabaco, café o alcohol. Es posible que esta sea la forma en que tu cuerpo evita el consumo de cualquier cosa que sea dañina para tu bebé.
Recomendaciones y otras circunstancias
Si aún no has confesado tu estado a nadie, probablemente ahora sea el momento de empezar a plantearse el anunciar tu embarazo. Por supuesto, algunas de las personas que te rodean ya se lo habrán imaginado rápidamente, especialmente si son mujeres con hijos que ya han pasado por ello antes. Pero si no es así, debes decidir a quién se lo vas a decir y cuándo. La sabiduría tradicional sugiere que tanto tú como tu pareja no deberíais decir nada a nadie hasta el final del primer trimestre, o al menos, hasta que se detecte el latido del bebé. Esto es debido en realidad al riesgo existente de aborto espontáneo durante las primeras semanas de embarazo y también con el fin de proteger tu propia privacidad durante lo que puede ser un período terrible. Sin embargo, si quieres que la gente lo sepa, no existe ninguna razón para que no les cuentes la noticia antes. Por supuesto, es posible que desees mantener el secreto en el trabajo. Sin embargo, si trabajas en un entorno de exposición a gérmenes, contaminantes o productos químicos potencialmente peligrosos, entonces es mejor que informes a tu jefe lo antes posible. Asimismo, debes comunicárselo si tu embarazo te dificulta llevar a cabo tu trabajo. Por ello, si necesitas tiempo libre porque te sientes horrible o necesitas más pruebas, probablemente sea el momento de decírselo a tu jefe y de paso acallar cualquier cotilleo.
