El desarrollo de tu bebé

Tu bebé ahora mide en torno a siete centímetros de la coronilla a la rabadilla y unos nueve centímetros de longitud total. En sólo la última semana, ha doblado su peso en torno a 30-40 gramos y seguirá creciendo rápidamente durante el resto del embarazo. Ahora se empiezan a completar todos los detalles de su cuerpo. El cuello es más largo y la cabeza se desplaza hacia arriba, por lo que adquiere un aspecto más humano. Los intestinos se han desplazado del exterior del cuerpo al interior del abdomen. El hinchazón inicial de los órganos sexuales ahora pasa a ser un pene o un clítoris, de modo que pronto será posible decir si se trata de niño o niña. A partir de ahora, los huesos crecerán rápidamente y las extremidades aumentarán su longitud. En esta semana, se forman los tobillos y las muñecas, se separan los dedos de las manos y los pies y comienzan a despuntar unas uñas diminutas. Tu bebé puede tener incluso algo de pelo. El feto también ha desarrollado muchos reflejos y se moverá si te pinchan el abdomen.

El desarrollo del embarazo

Según empieza el segundo trimestre, es posible que te encuentres con más energía, ahora que se ha completado todo el trabajo duro de desarrollo de los órganos del bebé. Es posible que disminuyan tus náuseas y te sientas mucho más equilibrada desde un punto de vista emocional. De hecho, posiblemente te sientas fantástica, sin ninguna de las molestias de un estado avanzado del embarazo, por lo que es momento de disfrutarlo. En este punto habrás ganado en torno a dos kilos y medio de peso. Es importante que sigas comiendo de modo saludable y que descanses bien en esta etapa, ya que te puedes desmayar si te saltas alguna comida o te pasas todo el día de pie. Intenta comer poquito y a menudo, en vez de comer únicamente un par de veces al día. Los nutrientes de tu sangre ahora pasan al bebé a través de la placenta, por lo que es importante que aumentes la ingesta de vitaminas y minerales en tu dieta.

Recomendaciones y otras circunstancias

Sabemos que hacer ejercicio con regularidad durante el embarazo tiene muchas ventajes, tales como un parto corto y una recuperación posparto más rápida. Asimismo, si te mantienes sana y en forma durante el embarazo eres menos propensa a tener un parto prematuro o con complicaciones. El ejercicio también puede ayudar a mantener tu ganancia de peso en un nivel saludable, aliviar los dolores de espalda y reforzar la zona pélvica, además de aumentar las endorfinas de tu cuerpo (es decir, las hormonas que te hacen sentir bien y te levantan el ánimo).

Caminar

es, con mucho, el ejercicio por el que suelen optar las mujeres embarazadas. Puedes hacerlo en cualquier lugar y de forma gratuita y si caminas una hora al día, seguramente te pondrás en forma en tan sólo seis semanas o incluso en menos tiempo.

El yoga

mejorará tu circulación sanguínea y aumentará tu flexibilidad, además de ayudarte a alinear tu postura y aliviarte una serie de molestias relacionadas con el embarazo.

La natación

es un buen ejercicio de bajo impacto, ya que no ejerce tensión en la espalda o las piernas, ni tienes el riesgo de perder el equilibrio ni acalorarte. Y además, ahora no tendrás ningún complejo, ya que supuestamente debes estar gorda en bañador.

Esferodinamia:

los ejercicios con pelotas inflables gigantes pueden ayudarte a aumentar tu fuerza corporal y a mejorar tu sentido del equilibrio. Basta con que te sientes en este tipo de pelota de 20 a 45 minutos al día para aumentar la fuerza y la flexibilidad de la espalda, las caderas y los muslos.

Entrenamiento de resistencia:

si levantas pequeños pesos, no existe necesidad para dejar de hacerlo porque estás embarazada. Los ejercicios de resistencia de peso aumentan la densidad ósea, aparte de contribuir a que tu cuerpo se prepare para las tareas físicas necesarias en las fases avanzadas del embarazo y en el parto.

Bailar

es un buen ejercicio para mantener en forma el corazón y los músculos. Además, te ayudará a mantener el equilibrio y la flexibilidad, sin olvidar que a todo el mundo le gusta ver bailar a una embarazada.

Los ejercicios de suelo pélvico

se pueden hacer en cualquier parte, incluso si estás de pie o haciendo cola. Contrae y relaja los músculos de suelo pélvico (como si estuvieras reteniendo la orina). Repite tantas veces como puedas durante el día para reforzar los músculos de suelo pélvico y prevenir la incontinencia urinaria por esfuerzo.

No hagas ejercicio hasta el punto de quedarte exhausta o sin respiración para hablar.

Evita los ejercicios que fuercen la parte inferior de la espalda o las piernas, así como los que requieran que tengas que tumbarte en el suelo.

No intentes fortalecer tus abdominales: si ejerces presión en ellos sólo conseguirás que se extiendan aún más.

Debes tener en cuenta que tu sentido del equilibrio está cambiando, por lo que tendrás que tener cuidado cuando montes en bicicleta, especialmente en los últimos meses del embarazo.

Después de la vigésima semana, no es recomendable practicar deportes bruscos de competición por el riesgo que existe de que sufras un golpe en el vientre. Además, podrías dañarte los ligamentos en una caída.

Y recuerda: si empiezas un nuevo programa de mantenimiento, hazlo lenta y suavemente Respeta los límites que te imponga tu cuerpo.

Haz siempre un calentamiento previo con algunos estiramientos durante al menos diez minutos antes de iniciar una sesión fuerte de ejercicios. Y después, haz estiramientos, bebe agua y relájate durante cinco a quince minutos.

Básicamente, utiliza siempre tu sentido común. Asegúrate de que tu actividad es divertida y relajante, y deja cualquier cosa que pueda dañarte o con la que no te sientas bien.

 

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