Primeros pasos

A punto de cumplir los dos años, verás un rápido desarrollo en su capacidad de reaccionar y hacer cosas por sí mismo (entender el concepto de tiempo, intentar vestirse solito, jugar con imaginación y poner cada vez más palabras juntas).

De hecho, cuando cumple los dos años, tu niño puede entender en torno a 200 palabras, aunque probablemente utilizará muchas menos de forma regular. Pero ten cuidado. Cualquier conversación natural puede añadir una palabra nueva a su vocabulario cada 90 minutos, por lo que deberás cuidar tu lenguaje.

A los dos años, experimentan su nueva independencia, normalmente escapándose de la cuna y montando líos para llamar la atención. Esta es una de las monerías con las que prueban sus propias habilidades… aunque tú lo veas de una forma completamente distinta.

Tu vida

Vivir con un niño de dos años te hace cuestionártelo todo y estar en continua desazón, planteándote a cada momento el porqué se te ocurriría tener hijos. Piensas que lo estás haciendo todo mal. Por eso se les suele llamar los "terribles dos años", aunque muchos niños no esperan a esta edad para empezar a desafiarte.

A veces, puede parecer que tu pequeño se emberrenchina a la menor decepción y que se guarda mucho de este comportamiento especialmente para ti. Recuerda, esto es porque eres especial. Pero en estos arranques ruidosos de independencia, tu pequeño probablemente esté tanteando tus límites muchas veces al día.

A falta de una Super-Nanny que te ayude a hacerte con el niño, te corresponde a ti poner las normas. Como la propia gurú podría decir: sé coherente, premia el buen comportamiento e intenta estar calmada y tener paciencia con tu pequeño. Cuando puedas, canaliza su atención a otro lugar. Sobre todo, no te lo tomes muy a pecho. Tienes que vivir para amar otro día.

Cosas en que pensar o que probar

En algún momento habrá que empezar a animarle que vaya al baño solito y ahora es un buen momento. La forma más sencilla es introducirle el orinal poco a poco, sin presión. Puedes simplemente dejarlo en el baño, de modo que pueda sentarse cuando quiera, a modo de diversión, a la hora del baño.

Cuando estés en casa, puedes dejarle sin pañal y recordarle regularmente que te diga si quiere ir al baño, pero prepárate para los escapes. Asimismo, ponle pantalones sueltos o leotardos que puedan bajarse fácilmente. Cuando sientes al pequeño en el orinal, felicítale bien si realmente hace algo.

Aunque algunos niños se acostumbran a ir al baño solitos antes de los dos años, muchos otros tardan un poco más hasta que consiguen estar completamente secos. Por eso, intenta estar tranquila y no le des demasiada importancia a los escapes. Si os estresáis alguno de los dos, deja el aprendizaje una o dos semanas y vuelve a los pañales. Ya verás que no es nada del otro mundo.


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