Visión del embarazo y el nacimiento de los papás del Club Huggies ®

Estuvo allí, lo hizo y ha sobrevivido para contarlo.

Enhorabuena, vas a ser papá. Puede parecer difícil creer que pronto vas a dejar de ser el eterno adolescente para convertirte en un adulto serio, tal y como le ocurrió a tu padre hace ya muchos años. Pero ahora que te has unido al club, debes saber que las reglas son muy diferentes de cuando le tocó a tu padre.

El padre de hoy en día participa en todos y cada uno de los aspectos del embarazo, el parto y el cuidado del pequeño. Afortunadamente a nadie parece importarle la incompetencia que puedes llegar a mostrar mientras lo intentas.  Es como estar en el trabajo un día de poco movimiento, a veces basta con estar ahí y parecer lo suficientemente ocupado.

Charla nerviosa
Dicho esto, hay clases de preparación al parto que te ayudarán a perfeccionar tus habilidades. No vayas a estas clases a menos que estés completamente seguro de que habrá más hombres. Yo fui el único padre en la primera a la que asistí y me hicieron tumbarme sobre una colchoneta para ejercitar mi vagina. Me fui durante la pausa. Es posible que el hospital donde tu pareja vaya a dar a luz ofrezca al menos una clase "sólo para padres", así que te recomiendo que acudas. Por lo general, te enseñan una película para advertirte de que tu hijo no dejará de llorar cuando le lleves a casa y luego te pasean por las salas de parto y te muestran los estribos y esas cosas. Todo esto sólo servirá para asustarte, pero podrás ver que los demás futuros padres también están nerviosos y esto debería hacerte sentir un poco mejor sobre tus propios miedos.

Pequeñas tareas
Asistir al nacimiento en sí no suele ser opcional. Si yo tuve que ir, tú tendrás que ir, y yo tuve que ir tres veces. Seguramente las enfermeras y las matronas te encargarán pequeñas tareas, como secarle la frente a tu pareja, mirar el monitor, ir a por té, etc., para encubrir el hecho de que, en realidad, poco tienes que hacer allí. Podrás repasar algunos ejercicios de respiración, pero ante todo estás allí para servir de desahogo al torbellino de emociones vertiginosas que experimenta tu pareja.

Para las mujeres, el parto consiste básicamente en períodos de espera interrumpidos por arranques de intenso dolor. Para los hombres, el parto consiste, por tanto, en largos períodos de insultos interrumpidos por arranques de gritos. Si tu pareja está dopada con analgésicos, podrás esperar un largo e incoherente monólogo acerca de lo inútil que eres. No te lo tomes como algo personal. Algunos hombres se desmayan durante el parto, pero vale la pena estar consciente si consigues dominar la situación. Si te mareas, lo mejor es decirlo y salir de la sala al principio, de lo contrario sólo entorpecerás a los demás.

Orgulloso... y exhausto
Cuando haya pasado todo, podrás irte a casa, emborracharte y llamar por teléfono a todo el mundo, aunque quizás no en ese orden. Lo más importante es conseguir dormir un poco. Probablemente sea la última vez que puedas hacerlo en mucho tiempo.


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