¿Soy sobreprotectora?

Como tu bebé parece tan frágil y vulnerable, puede que te cueste pensar que otra persona le puede cuidar y mimar tanto como tú. He aquí algunos consejos para superar las barreras.

“Quiero mi pareja se relacione con nuestro hijo y comparta sus cuidados conmigo”, dice Lucy, “pero cada vez que lo toma en brazos, ahí estoy yo recordándole que le sujete la cabecita, que tenga cuidado y finalmente pidiéndole que me lo pase. Me da mucho miedo que no sepa hacerlo.”

Marie tiene un problema con su familia política. “Siempre quieren tener a mi hija en brazos, pero odio que lo hagan. Pienso que pueden tener virus o resfriados y la pueden poner en peligro. Cuando vienen a visitarnos, siempre estoy a la defensiva. Son gente encantadora, pero cuando veo que se acercan a mi hija, me da pavor."

En el caso de Nina, le preocupaba su sobrinito, que tenía dos años cuando nació su primo. “Es un amor de niño, pero lógicamente es muy inquieto y me preocupaba que pudiera ser demasiado brusco con su primo. Quería darle besitos todo el tiempo, le sujetaba la cabeza con las manos y le espachurraba contra él. Era una situación muy difícil, porque no quería decirle nada delante de mi hermana. Ella es su madre y parecía menos preocupada que yo.”

Ser protectora con tu bebé es muy normal. Tú eres su “defensa” contra el mundo y, después de todo, está bajo tu responsabilidad. Sin embargo, tomarse el papel de protectora demasiado a pecho tiene sus desventajas.

  • Estar en brazos ajenos, escuchar otras voces y ver otras caras son aspectos que forman parte del aprendizaje de tu hijo. Esa es su forma de conocer el mundo y entender gradualmente que hay distintas personas, distintos sonidos y distintas sensaciones.
  • Todos necesitamos más de una persona que nos quiera. Los bebés responden a los sentimientos y las expresiones de amor con una variedad de caras y tonos de voz.
  • Además, necesitas hacer una pausa, no sólo del arduo trabajo físico que supone el cuidar a tu hijo, sino también de la presión emocional de sentir que tu eres la única persona que está "de guardia" todo el tiempo.

Hemos preguntado a otras madres cómo aprendieron a compartir un poco más a su hijo y conciliar su propia ansiedad y los deseos de los demás en participar en el cuidado de su hijo y estas fueron las respuestas:

  • Sé sincera con tu pareja. Dile que estás asustada, agobiada y preocupada. Explícale que piensas que no es un gran experto en paternidad y que por eso te sientes nerviosa cuando le ves con el bebé. Pídele que te entienda y te ayude.
  • Acuerda con tu pareja el tipo de tareas que puede hacer sin que tú estés revoloteando a su alrededor.
  • Bañar al bebé puede ser una buena forma de que se conozcan y tú puedes disfrutar de un descanso de media hora mientras chapotean juntos.
  • Piensa que tu pareja puede hacer cosas que tú no puedes hacer. Como la voz masculina es más profunda, tu pareja puede tener al bebé recostado en el pecho, sobre su caja torácica y puede simplemente tararear y susurrar tranquilamente. Tu bebé oirá y sentirá las distintas vibraciones y esto le puede calmar enormemente.
  • Pídele disculpas a los abuelos y explícales que estás nerviosa. Diles que tengan paciencia mientras aprendes a confiar en los demás. La mayoría de la gente suele tener una actitud abierta a estos temores y posiblemente tendrán más cuidado con el bebé en el futuro, de modo que tú te sientas más tranquila.
  • ¿El bebé tiene primitos y hermanitos inquietos? Entonces, tendrás que establecer algunas normas básicas. Sé imparcial y firme sin ponerte nerviosa ni elevar la voz. Diles: “No, al bebé no le gusta que le besen así, hazlo de esta manera.” Y muéstrales cómo hacerlo. Felicítales y anímales cuando lo hagan bien. No les dejes nunca solos en la misma habitación sin la supervisión de un adulto.

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