Diez consejos básicos para la seguridad de tu bebé

Tu hogar es el castillo de tu bebé, pero también está lleno de peligros. Sigue estos diez sencillos consejos para mantenerle a salvo.

1. Cuando tu bebé es muy pequeño, el mayor peligro de tu hogar sois los adultos, que podéis tropezar y dejar caer al bebé. Así que debéis mantener el suelo libre de trastos (esto debes tomarlo por norma), no debe haber alfombrillas que puedan resbalar ni alfombras raídas en las que podáis engancharos un pie. Cuando tu bebé empiece a jugar en el suelo (gateando o dando sus primeros pasos), acostúmbrate desde el principio a recoger todos los juguetes en cuanto él termine de jugar, se convertirá en un hábito y no habrá mucho con lo que tropezar.

2. Cuando lleves a tu bebé en brazos, recuerda tener siempre una mano libre, no intentes llevarle a él al tiempo que llevas un montón de ropa o de juguetes, y sácale de la silla o del cuco cuando vayas a subir o bajar las escaleras, aunque corras el riesgo de despertarle. Si tropezases, es más fácil sujetar a un bebé en brazos que sujetar una sillita o un cuco.

3. Disfrutarás teniendo siempre cerca a tu bebé para contarle cosas mientras haces las tareas de la casa y a él también le encantará, pero si lo pones en su sillita de seguridad o en una hamaquita, ponlo siempre en el suelo en lugar de ponerlo sobre una mesa o sobre una silla donde se podría volcar. Y asegúrate de que está bien sujeto y de que no tiene nada peligroso cerca que pueda agarrar o tirar de un manotazo. No lo dejes nunca solo en su sillita, en la trona o sobre unos cojines en el sofá. Y por supuesto, no debes dejarle solo mientras se toma su biberón o mientras come, por si se atraganta.  

4. Alrededor de los tres meses, tu hijo, con ayuda de unas pataditas y retorcimientos, habrá aprendido a rodar sobre sí mismo.  

Y es muy probable que quiera demostrar su habilidad estando en el cambiador o sobre la cama. Así que no lo dejes solo sobre una superficie elevada ni por un instante, ni para volverte a coger un pañal. Ese tiempo es más que suficiente para darse la vuelta y caerse.

5. Ten muchísimo cuidado cuando estés cerca de una fuente de calor.  Los bebés y los niños pequeños tienen la piel extremadamente delicada y pueden escaldarse y sufrir graves quemaduras con tan solo unas gotas de agua caliente, incluso a temperaturas que no perjudicarían a un adulto.  Nunca prepares, lleves o tomes té, café o cualquier otro líquido caliente mientras tienes a tu bebé en brazos, y mantenlos fuera de su alcance.   

Como no tiene conocimiento de lo que significa “caliente” ni del peligro que puede encerrar, lo más probable es que intente agarrar o tirar de un manotazo cualquier cosa que esté a su alcance. Si quieres tener a tu pequeño encima, apáñate con una bebida fría y un bocadillo.

6. Quédate con él mientras esté en el baño, ¡todo el tiempo!  

Tanto un bebé como un niño pequeño, se pueden ahogar en cuestión de segundos y en muy pocos centímetros de agua, y tú no podrás oír que hay un problema si estás fuera de la habitación. Aunque estés todo el tiempo con él, debes utilizar una alfombrilla antideslizante en la bañera y abrir siempre primero el grifo del agua fría. Si tienes un grifo termostático, es una buena idea poner el tope en 45º C o menos para evitar que tu hijo se escalde si abre el grifo del agua caliente.

7. Permanece junto a tu hijo siempre que se acerque al agua, ya sea en la bañera, en el jardín, en el estanque de los patos, etc. Y comprueba siempre si existen peligros relacionados con el agua en las casas que visites, ya sean de la familia, de los vecinos o de los amigos.

8. A  medida que tu hijo crece, se irá moviendo cada vez más, y pronto empezará a tirar de los manteles, de los cables de los electrodomésticos y de las asas de las sartenes y cacerolas. Quita los manteles, utiliza soportes de seguridad para los cables, cocina en los quemadores más alejados del borde y coloca siempre las asas de los cacharros hacia dentro. Lo mejor sería que tu pequeño estuviera fuera de la cocina mientras tú preparas la comida.

9. Nunca lleves a tu hijo en el coche, cualquiera que sea la duración del trayecto, a menos que vaya convenientemente sujeto en su silla de seguridad, que debe ser la adecuada para su altura y peso, además debe ser compatible con el modelo del vehículo. Las sillas de seguridad, una vez que están colocadas y sujetas con los anclajes o los cinturones, deben quedar bien firmes y no desplazarse en el asiento. Si tu silla se bambolea o se desplaza cuando tiras de ella, significa que no está bien instalada. Si tienes problemas con la silla de seguridad, vuelve a la tienda en la que la compraste y pide consejo.

Las sillas de seguridad no deben instalarse en los asientos delanteros de los vehículos que estén equipados con airbag.

10. Compra un libro de primeros auxilios, haz un cursillo al respecto y compra un botiquín para tenerlo siempre a mano. Te sentirás más segura si sabes qué hacer en caso de accidente. Además, si ocurriera cualquier desgracia, tu actuación inmediata y correcta puede ser definitiva. 


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