El desarrollo de tu bebé

Ahora tu bebé pesa en torno a dos kilos y medio y sigue ganando 30 gramos al día. Está completamente formado y mide unos 34 cm de la coronilla a la rabadilla y 47 cm en total. El lanugo y el unto sebáceo que cubrían su piel han empezado a desaparecer. Esta semana las uñas de los dedos de los pies han alcanzado el extremo de los dedos y seguirán creciendo. Por ello, resulta necesario cortarle las uñas justo después del parto. En los intestinos de tu bebé se está empezando a acumular una masa de meconio. Esta sustancia verde oscura constituye las primeras heces de tu bebé y la expulsará después del parto (o durante su transcurso). Esta deposición está formada por células y productos de desecho del hígado, el páncreas y la vejiga de tu bebé, que se han acumulado durante el embarazo.

El desarrollo del embarazo

A medida que se asienta en la pelvis, notarás pinchazos cuando la cabeza golpee los nervios. Asimismo sentirás como latigazos en las piernas y en el interior de la vagina. En este momento, también perderás el tapón mucoso que cierra la abertura del útero. Esto puede indicar que el parto empezará inmediatamente, o sencillamente, que el parto se producirá en un intervalo máximo de dos semanas. Cualquiera que sea el caso, todo apunta a que pronto darás a luz. Los movimientos de tu bebé se ralentizarán considerablemente justo antes del parto, ya que no tiene demasiado espacio para moverse. Es como si estuviera ahorrando energía. Sin embargo, merece la pena hacer un seguimiento del nivel de actividad del pequeño y consultar a tu médico si se reducen considerablemente sus movimientos.

Recomendaciones y otras circunstancias

Dormir bien por la noche

El embarazo es definitivamente agotador. Por la noche, las molestias parecen multiplicarse por diez. Es posible que te sorprenda saber que en las últimas semanas de embarazo, los patrones de sueño y alerta de la madre se alinean con los de sus bebés nonatos. Así que, parece como si la naturaleza te preparara para las tomas nocturnas. A la vista de lo que te espera, es recomendable que duermas todo lo que puedas mientras sea posible. En este sentido, te facilitamos una serie de consejos que te ayudarán a conciliar el sueño:

Cena ligera. No cenes fuerte, ya que sólo aumentarás las molestias al sentirte llena o tener ardor de estómago.

Estiramientos sencillos. Realiza ejercicios de estiramiento sencillos antes de acostarte. Estira las piernas por detrás de ti para estirar los músculos de la pantorrilla. Eleva los brazos por encima de la cabeza y después extiéndelos y haz círculos desde los hombros (o cualquier movimiento similar que aumente la circulación).

Baño relajante. Toma un baño relajante (aunque no demasiado caliente) o incluso date una ducha antes de irte a dormir y pídele a tu pareja que te ayude a entrar y salir de la bañera o del plato de ducha.

Nada de bebidas estimulantes. Bebe mucha agua durante el día, pero intenta evitar la cafeína por la noche (nada de tés, cafés o cola).

Ayúdate de almohadas. Al dormir de costado ejerces presión en los principales órganos y arterias. Hazte con una almohada corporal o dos/tres almohadas extraduras, de gran tamaño, para sujetarte la espalda y ponerlas entre las piernas con el fin de aliviar la presión.

Apaga la luz. No te acostumbres a ver la televisión en la cama. Cierra las cortinas y apaga las luces, para que esté oscuro a la hora de dormir.

Musicoterapia. Escucha música tranquila o relajante con auriculares. También puedes utilizar este tipo de música para relajarte durante el parto.

Comodidad. Asegúrate de que la temperatura de la habitación es adecuada, de modo que ni siquiera la percibas. Si hace mucho frío o mucho calor, aumentarán tus molestias.

Cambia de cama. A veces un simple cambio de entorno te puede ayudar a relajarte y conciliar el sueño. Intenta cambiar de cama o dormir en el sofá con una almohada y una manta. Si esto no funciona, vuelve a encender la luz y lee durante un rato, hasta que te olvides de tus preocupaciones.

Practica técnicas de parto. Utiliza el tiempo que permaneces despierta por la noche para practicar las técnicas de respiración y relajación que te han enseñado en las clases de preparación al parto.

Si no concilias el sueño y por la mañana te levantas cansada, intenta echarte la siesta durante el día. Aunque parezca increíble, tus patrones de sueño actuales te parecerán un lujo en comparación con el primer mes de vida de tu pequeñín, que no dejará de llorar en toda la noche.

 

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