El desarrollo de tu bebé

En este punto, se considera que tu bebé ha llegado a término. Con dos kilos trescientos gramos de peso y una longitud de 33 cm desde la coronilla hasta la rabadilla (o 45 cm en total), este pequeñín no seguirá siendo por mucho tiempo tan pequeño. Cada vez más regordete y ganando en torno a 30 gramos al día, tu bebé crecerá hasta llenar el espacio (y de esto seguro que no te cabe la menor duda). Sus pulmones ya están listos para el nacimiento y su cara se está llenando. Sin embargo, en el momento del parto no se habrán endurecido todos sus huesos. Esto significa que el esqueleto de tu bebé tiene más cartílagos flexibles para facilitar el paso por la vía de parto. Es posible que ya haya encajado la cabeza en la pelvis, lista para el parto, de modo que podrás respirar y sentarte con más facilidad, aunque presentarás dificultades para caminar. Cuando tu bebé esté listo para salir, según los estudios realizados, el cerebro de tu bebé emitirá hormonas para estimular el útero con el fin de iniciar las contracciones.

El desarrollo del embarazo

¡Ya estás casi a punto! Al día de hoy, si empezara el parto no se haría nada para detenerlo, aunque no hayan transcurrido 40 semanas, ya que se considera que el niño ha llegado a término. Aunque probablemente contarás los días que te quedan para salir de cuentas, debes considerar que sólo un 5% de los bebés llegan al mundo en la fecha prevista. De hecho, muchos recién nacidos primerizos llegan tarde y la mitad, con retraso. A pesar de todos los avances de la ciencia moderna, nadie puede decirte exactamente cuando nacerá tu bebé. Puede que incluso dilates hasta tres centímetros y aún te quede un mes. Muchas mujeres embarazadas tienen pérdidas de orina en las últimas semanas de embarazo, pero a veces, se puede tratar de pérdidas de líquido amniótico, lo que indica que ha comenzado el parto. Por eso, si crees que se trata de líquido amniótico, no dejes de ir a consulta, ya que si se ha roto la bolsa, tu bebé ya no estaría protegido contra la infección.

Recomendaciones y otras circunstancias

¿Verdadero o falso?

Muchas mujeres se plantean si realmente van a saber cuándo ha comenzado el parto. Aunque las matronas y las madres expertas no tienen ninguna duda de que sí lo sabrán, no sirve de mucho cuando llevas contando contracciones durante dos horas, para terminar descubriendo que sólo se trata de las contracciones de Braxton Hicks. Aún es más descorazonador cuando llegas al hospital y te dicen que se trata de una falsa alarma. Por ello, hemos reunido a continuación algunos síntomas que te indicarán que ha comenzado realmente el parto.

Tendrás contracciones regulares: probablemente habrá comenzado el parto cuando las contracciones sean regulares y aumenten en frecuencia, duración e intensidad con el tiempo.

Además, habrás expulsado el tapón (sustancia mucosa de color rosáceo que cierra el cuello del útero). El parto puede empezar en cualquier momento después de que lo expulses, si bien pueden transcurrir unos pocos días.

Habrás roto aguas. Esto significa que las membranas que mantienen la bolsa de líquido amniótico han empezado a tener pérdidas. Puede ocurrir de una vez, aunque lo normal es que se produzca de forma gradual.

Tendrás un dolor de espalda persistente, a menudo acompañado por pinchazos similares a los premenstruales.

A veces el parto comienza con la rotura de la bolsa de líquido amniótico. Sin embargo, en un 75% de los casos esto no suele ocurrir hasta bien avanzado el parto. Si rompes aguas, notarás un hilillo de líquido o una pérdida repentina. En esta etapa, merece la pena informar a tu matrona o al hospital y solicitar consejo para ver qué hacer después. Algunas mujeres llegarán al hospital creyendo que están de parto y tendrán que volver a casa hasta que se haya establecido por completo el parto. Esto puede ocurrir si no has dilatado lo suficiente o tanto como pensabas. Si es así, te mandarán a casa para que estés más cómoda y te indicarán que vuelvas cuando aumenten las contracciones.

 

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