El desarrollo de tu bebé
Tu bebé ya mide 20 cm de la coronilla a la rabadilla y unos 28 cm de longitud total. Esta semana, tu bebé abrirá los ojos. Aunque puede mover los ojos perfectamente, su campo de visión es muy limitado. Sigue preparándose para su viaje al exterior. Sus pulmones están produciendo surfactante pulmonar, una sustancia que le ayudará a expandir los pulmones cuando nazca. El latido de su corazón ya es lo suficientemente fuerte como para poder escucharlo con el fonendoscopio. Su intestino está ocupado produciendo el meconio (su primera deposición). Otras muchas cosas se están terminando de formar. Sus uñitas ya están completamente formadas, sus primeros dientes están desarrollándose dentro de sus encías y las papilas gustativas de tu bebé ya distinguen el dulce del amargo.
El desarrollo del embarazo
A medida que tu embarazo sigue progresando, empezarás a sentir los pies hinchados y/o doloridos. Esto es lo que se conoce como edema. La mayoría de las mujeres padecen hinchazón en los pies y en los tobillos en algún momento de su embarazo y no tiene por qué ser causa de preocupación. Sin embargo, existe una enfermedad, la preeclampsia, que se caracteriza por esta hinchazón y por eso, en cada una de tus revisiones prenatales, la matrona o el médico revisarán el estado de tus pies. La hinchazón suele empeorar hacia el final del día, especialmente si has estado de pie durante períodos largos de tiempo. Intenta poner los pies en alto siempre que puedas. Las llamadas “medias de descanso” también pueden serte útiles para aliviar el edema. Pero recuerda que si has sufrido hinchazón, debes comunicárselo a tu médico. Para añadir una alegría más al embarazo, tendrás más ardor de estómago a medida que van pasando las semanas. Por si nunca antes lo habías tenido, se trata de una sensación de quemazón que parte de debajo del esternón y que sube hacia la garganta, debido a los cambios, tanto físicos como hormonales que se están produciendo en tu cuerpo. Intenta evitar las comidas muy especiadas o grasientas, toma pequeñas cantidades de comida varias veces al día y no olvides dejar pasar bastante tiempo entre la cena y la hora de acostarte. Un vaso de leche también podrá ayudarte a sentirte mejor por las noches.
Recomendaciones y otras circunstancias
Ahora que puedes sentir perfectamente los movimientos, las pataditas e incluso los hipos de tu bebé, puede que por primera vez seas consciente de que tu bebé es realmente una personita que está viva y que pronto estará entre tus brazos. ¿Qué ocurre si aún no sientes los movimientos de tu bebé? Probablemente no hay por qué preocuparse. Si se trata de tu primer embarazo, es fácil que comiences a sentir los movimientos varias semanas después que una madre experimentada. Si tienes sobrepeso, también puede ser más difícil detectar los movimientos. En ocasiones la placenta se sitúa en la parte frontal del útero, esto también dificulta la observación de los movimientos del bebé hasta que se haga un poco más grande. Lo normal es esperar que los movimientos sean cada vez más fuertes a partir del momento en el que los has detectado. Sin embargo, cada bebé tiene sus propios ciclos para estar despiertos y alerta o perezosos y somnolientos. Lo más frecuente es que las pataditas se hagan cada vez más fuertes hasta llegar a la semana 28, y a partir de ahí se hacen menos frecuentes porque el sitio escasea ahí dentro y el bebé entra en una especie de letargo. Es posible que hacia el final del embarazo, la matrona te recomiende que hagas un registro de las patadas. En él deberás anotar cuántas pataditas y movimientos ha realizado tu bebé en un periodo determinado de tiempo, por ejemplo, durante 30 minutos. Te resultará muy reconfortante comprobar que tu bebé se pone otra vez en movimiento.
