El desarrollo de tu bebé
Ahora tu bebé está almacenando grasa para poder mantener su temperatura corporal, mide 17,5 cm de la coronilla a la rabadilla y pesa unos 400 gramos. Todavía tiene suficiente espacio dentro del saco amniótico para moverse a sus anchas e incluso para dar “volteretas”. Probablemente, a partir de este momento y hasta el final del embarazo, podrás sentir claramente los gimnásticos movimientos de tu pequeño. Es posible que sientas que tu bebé está quieto mientras tú te mueves y que se mueve cuando tú estás descansando. Desafortunadamente, eso significa que cuando tú te vas a acostar, tu bebé se despierta, de manera que ninguno de los dos dormirá mucho. Tu bebé puede escuchar tu voz amortiguada por el líquido amniótico, así que puedes hablarle o cantarle y seguro que te escuchará. También puede tragar líquido amniótico, lo que le proporcionará algunos nutrientes esenciales..
El desarrollo del embarazo
Tu tripa, medida desde el hueso del pubis hasta la parte más alta del útero (fondo uterino) tendrá unos 20 cm de altura. Curiosamente, esa medida coincidirá, más o menos, con el número de semanas de embarazo, deteniéndose entre los 35 y 40 cm. Es posible estimar el tamaño del bebé midiendo la altura máxima del útero, sin embargo, se trata únicamente de un dato aproximado, ya que si tienes mucho líquido amniótico o tu bebé se encuentra en alguna postura inusual, puede dar la impresión de estar creciendo más deprisa de lo que en realidad ha crecido. Cualquiera que sea el tamaño de tu tripa, a estas alturas, tu cintura prácticamente habrá desaparecido, ya que el útero ha crecido por encima de la línea del ombligo y tu embarazo ya es más que evidente a simple vista. Debido al crecimiento del útero, la piel de tu vientre tiene que estirarse mucho y muy deprisa, lo que puede provocarte picores.
Recomendaciones y otras circunstancias
El embarazo probablemente le otorgará luminosidad a tu cutis y un aspecto fresco y juvenil, debido a que las hormonas también han incrementado el riego sanguíneo que llega a tu piel. Sin embargo, también puedes ser de las pocas desafortunadas que tienen que luchar contra un brote de acné juvenil tras otro. La piel de cada mujer reacciona de una manera diferente ante los efectos de las hormonas del embarazo. Si, debido al embarazo, tienes la piel más grasa, la buena noticia es que el acné suele remitir al final del primer trimestre. Sin embargo, si tu piel está seca, lo más probable es que continúe así durante el embarazo. Algunas futuras mamás experimentan las dos situaciones: ciertas zonas de su piel se vuelven más grasas y otras más secas, estas últimas, a veces con sarpullidos. Lo único que puedes hacer al respecto es modificar los cuidados de tu piel para que se adecuen a la nueva situación. Por ejemplo, tal vez tengas que cambiar de leche limpiadora, hidratar más las zonas secas o lavar a conciencia la piel para evitar los poros obstruidos si la piel se ha vuelto grasa.
Consejos para la piel
Nutrición y vitaminas. La vitamina C y el ácido fólico pueden ayudar a reducir alguno de los problemas que el embarazo causa en la piel. Así que intenta comer alimentos ricos en esos elementos.
Productos suaves. Si desarrollas sarpullidos, utiliza productos más suaves: la leche limpiadora, el champú, el gel de baño y el desodorante no deben llevar alcohol y deben ser hipoalergénicos. Asimismo, los detergentes y suavizantes para la ropa no deben llevar perfume.
Hidratación. Aplícate leche hidratante después del baño y emplea una crema hidratante no grasa para la cara.
Comprueba si alguno de estos productos contiene peróxido de benzoilo, ácido salicílico, o esteroides y, si es así, consulta con tu médico o tu matrona antes de utilizarlo.
Protección solar. Utiliza cada día un filtro solar con al menos un FPS 15 y que te proteja tanto de los rayos UVA como de los UVB para evitar que te salgan manchas en la piel.
Para los picores. Puedes emplear lociones hidratantes que te ayudarán a aliviar el picor provocado por la sequedad y la tensión de tu piel en el pecho y en el abdomen. También puedes acudir a tu farmacéutico para que te recomiende alguna loción calmante.
Vigila tu piel, pero no te la toques. Si tienes lunares, pecas u otros trastornos cutáneos provocados por el embarazo, es mejor esperar a después del nacimiento de tu bebé para tratarlos. Pero debes fijarte si algún lunar se oscurece o si sus bordes se vuelven irregulares, si aparecen zonas escamosas o que sangran, o si aparecen granitos blancos que no se curan nunca.
