El desarrollo de tu bebé
Tu bebé ya mide 14 cm de la coronilla a la rabadilla y unos 18 cm de longitud total. Ha ganado otros 50 gramos en tan solo una semana, por lo que pesa en torno a 200 gramos. Ahora sus huesos se forman con rapidez y, aunque siguen siendo maleables, empiezan a endurecerse u “osificarse”. También se alargan sus extremidades, puede flexionar los brazos y las piernas y por fin el cuerpo de tu bebé es más proporcionado con respecto a la cabeza. En esta etapa, tu bebé nonato puede incluso formar expresiones faciales complejas, como bostezar y fruncir el ceño. Además puede mover las manos con bastante pericia, poner las manos juntas, tocar el cordón umbilical y chuparse los dedos.
El desarrollo del embarazo
En esta etapa, tu corazón trabaja un 40-50% más de lo habitual. Suponiendo que estás llevado una dieta saludable (es decir, que no estás comiendo muchos helados), probablemente hayas ganado entre cuatro y cinco kilos y medio, y ya notarás el útero bajo el ombligo. Ahora puede aparecer la línea negra de pigmentación, que se extiende desde el pubis hasta el ombligo, aunque se desvanecerá gradualmente cuando des a luz. Aunque no hayas sentido las pataditas del bebé, probablemente notarás sus primeros movimiento fetales en algún momento del mes siguiente. Es posible que hayas esperado ansiosamente este momento y para muchas mujeres notar a su bebé es un sentimiento mágico y tranquilizador.
Recomendaciones y otras circunstancias
Los músculos del suelo pélvico tienen forma de faja y se extienden desde el hueso púbico hasta la rabadilla. Estos músculos se utilizan para retener la orina. Sin embargo, la tensión del embarazo y el parto puede debilitarlos y provocar incontinencia urinaria por esfuerzo (pequeñas pérdidas al toser, reír o hacer fuerza para levantar algo). Asimismo, son importantes para mantener la cabeza de tu bebé en la mejor postura posible durante el parto (e incluso pueden ayudar a facilitar y abreviar este momento). Por ello, merece la pena ejercitarlos, especialmente durante el embarazo y el posparto. Pero primero debes identificarlos. La próxima vez que desees ir al baño (si estás embarazada, probablemente en los próximos diez minutos), detén el flujo de orina. Los músculos que estás apretando son los músculos de suelo pélvico. Para reforzarlos, apriétalos y relájalos 10 veces. Pronto notarás que puedes hacer estos ejercicios en cualquier lugar y momento, sin que nadie se dé cuenta (por ejemplo, atendiendo aburridas llamadas de teléfono, esperando en los semáforos o haciendo cola). Si dominas la técnica básica, intenta hacer repeticiones más breves, entre 10 y 25 veces al día, hasta llegar a 100 repeticiones al día. Luego prueba a prolongar el ejercicio, apretando gradualmente el músculo desde las nalgas hasta el suelo pélvico, apretando lentamente y relajando de nuevo lentamente. Según vayas adquiriendo práctica, podrás realizar más repeticiones y durante más tiempo.
