El desarrollo de tu bebé
Con 12 cm de la coronilla a la rabadilla y 16,5 cm en total, tu bebé pesa ahora unos 150 gramos. Como cada vez es más grande, empezará a ser patente su presencia y notarás pataditas ocasionales en tu vientre. En este punto, tu bebé empezará a acumular grasa bajo la piel para a regular su temperatura corporal después del parto. Esta grasa constituirá en torno a tres cuartos del peso total de tu bebé en el momento del parto. Su corteza cerebral ha empezado a madurar, por lo que se estabilizarán las conexiones entre nervios y músculos, de modo que sus movimientos serán más coordinados.
El desarrollo del embarazo
A mitad de camino entre el ombligo y el hueso púbico, el útero ha crecido ahora entre cuatro y cinco centímetros por debajo del ombligo. Pero la forma de la barriga cambia de una mujer a otra. Puede ser ya bastante incipiente o, por el contrario, apenas perceptible. En realidad, indicar lo que se considera “normal” requeriría una extensa descripción. En esta etapa, es posible que también notes algunos extraños cambios en tu piel. A muchas mujeres blancas les salen puntos negros en la frente, la nariz y las mejillas, mientras que las mujeres negras a veces desarrollan manchas blancas en la cara y el cuello. Esto es lo que se conoce como cloasma o “manchas del embarazo” y desaparece a los tres meses del parto. Tus pechos también continuarán cambiando, tus pezones aumentarán de tamaño, se te oscurecerá la areola y las venas serán más prominentes. Asimismo, sufrirás varias molestias digestivas, como estreñimiento, indigestión o ardor de estómago, y necesitarás ir al baño con más frecuencia porque el útero te está presionando la vejiga.
Recomendaciones y otras circunstancias
Ahora que tus niveles de energía están cargados y no te sientes demasiado pesada para estar activa, es posible que prepares la llegada del bebé terminando las tareas de bricolaje y decorando su habitación. Después de todo, tendrás las manos libres durante algunos meses hasta que nazca. Cuando decores su habitación, asegúrate de que la cuna no esté situada en plena corriente y asegúrate de que puedes ver a tu hijo en su interior desde la puerta. Asimismo, debe estar a unos centímetros de la ventana y bien alejada de las estanterías, los elementos decorativos de la pared y cualquier superficie en la que vayas a colocar el intercomunicador y la lamparita. Asimismo, es recomendable cubrir los radiadores, instalar una luz graduable y cubrir todos los enchufes con protectores. Existen una serie de consejos de seguridad y sanidad que debes considerar antes de embarcarte en un proyecto de bricolaje, en especial cuando estás embarazada.
Utiliza acabados bajos en disolventes y quitapinturas no tóxicos.
Para reducir tu exposición a los gases y los productos químicos de la pintura, envuelve los rodillos y las brochas con celofán cuando termines, de modo que no estén expuestos directamente al aire.
Si la casa es antigua, es posible que la pintura contenga plomo y es peligroso respirar directamente cuando la retiras. Si vas a hacerlo tú misma, lleva máscara de protección de alta calidad para filtrar cualquier contaminante existente en el aire, aunque lo mejor es que contrates a alguien para hacer el trabajo.
Si vas a utilizar escaleras, ten cuidado porque tu centro de gravedad y equilibrio probablemente hayan cambiado.
Cuando estés pintando, mantén las ventanas parcialmente abiertas y utiliza grandes ventiladores para que circule una corriente constante de aire fresco por la casa.
