El desarrollo de tu bebé
En esta etapa tu bebé crece deprisa: pesa en torno a 40 gramos y mide 10 cm de la coronilla a la rabadilla y 12,5 cm de largo total. Por ahora, está cubierto por una fina capa de pelo llamada lanugo, que desaparecerá en las últimas semanas de embarazo. Esta capa ayuda a proteger la piel de tu bebé, que aún sigue siendo tan fina y translúcida que se pueden ver los vasos sanguíneos. Esta semana marca un período de rápido crecimiento: se está endureciendo el esqueleto de tu bebé, se están formando las papilas gustativas y el corazón bombea unos 30 litros de sangre al día. Ahora, tu bebé está empezando a percibir mejor el mundo, tanto dentro como fuera del útero. Además de chuparse el pulgar y agarrar el cordón umbilical, oirá sus primeros sonidos y podrá escuchar tu corazón, tu digestión y tu voz.
El desarrollo del embarazo
En esta semana, empiezas a mostrar una barriguita incipiente y tus pechos son cada vez más grandes y más pesados. Posiblemente hayan desaparecido las nauseas y el cansancio, por lo que puedes empezar a sentirte realmente bien (si bien hay que admitir que no todo el mundo puede disfrutar de este maravilloso bienestar durante el embarazo). Probablemente empezarás a notar que tienes el pelo más fuerte y con más lustre. Incluso puedes tener las pestañas, las cejas y el vello púbico más poblados. La textura del pelo también puede cambiar y puede parecer más graso o más seco de lo normal. Esto es porque las glándulas sebáceas pueden acelerar o ralentizar su funcionamiento en respuesta a los cambios hormonales. Estas hormonas también cambiarán tu patrón de crecimiento regular del pelo. Normalmente se tardan siete años en que crezca pelo natural y suele permanecer unos seis meses en el cuero cabelludo antes de caerse. Sin embargo, durante el embarazo se interrumpe el patrón de crecimiento. Como ha dejado de crecerte pelo, no lo mudas con normalidad. Por ello, puede parecer más fuerte y más grueso, y puede ser incluso más fácil de peinar.
Recomendaciones y otras circunstancias
Es posible que debas cambiar de productos de cuidado del pelo para adecuarte a la nueva textura. Si tienes el pelo seco, no utilices champú todos los días, sino cuando realmente lo necesites. Utiliza un buen acondicionador o tratamientos de aceite caliente una vez a la semana. Si tienes el pelo largo y encrespado con las puntas secas, intenta darte friegas con unas gotas de aceite de coco y jojoba, de la raíz a las puntas. Asimismo, puedes recurrir a la gomina o la cera para domar un pelo rebelde y rizado. Si tienes el pelo más graso de lo habitual, lávalo una vez al día y aplica acondicionador únicamente cuando lo necesites para desenredarlo. No utilices un cepillo de cerdas naturales, ya que puede estimular la producción sebácea en el cuero cabelludo. Opta por un cepillo con cerdas de madera o de nylon.
