El desarrollo de tu bebé

El feto mide ahora cerca de 27-35 mm de largo y pesa cuatro gramos. En este momento, tu bebé está obteniendo todos sus nutrientes de ti, a través de la placenta. A medida que desaparece la cola embrionaria, tu bebé deja de parecer un renacuajo para empezar a parecer un niño. Por ahora, el perfil facial de tu bebé muestra una gran frente y una nariz chata. Las orejas y el labio superior están completos y los ojos se han formado, aunque los párpados siguen sellados y permanecerán así hasta la semanas 25 a 27. Las células que se convertirán en el cerebro siguen multiplicándose rápidamente. El diminuto corazón del bebé puede verse en la ecografía, bombeando ya sangre a todo el cuerpo. El estómago se está desarrollando y está conectado a la boca, al tiempo que el bebé empieza a desarrollar las papilas gustativas. Los órganos internos continúan creciendo y empiezan a aparecer los genitales externos. El esqueleto está completo, aunque sigue formado por cartílagos. Las muñecas y los tobillos empiezan a desarrollarse, mientras sigue acumulándose más tejido de huesos y músculos. Al final de esta semana, tu bebé tendrá dedos en las manos y los pies.

El desarrollo del embarazo

En torno a la semana 10 se suele realizar la primera ecografía, que confirmará de cuántas semanas estás embarazada. La experiencia de ver a tu pequeñín por primera vez puede marcar un antes y un después en tu embarazo. Según tu calendario de 40 semanas, ha transcurrido un cuarto del recorrido del embarazo. Sin embargo, puedes tener calambres y síntomas premenstruales, que te pueden preocupar, aunque son completamente normales. Después de llegar a un punto crítico en la semana nueve, a partir de ahora empezará a desaparecer cualquier sensación de nausea, aunque en algunos casos continúa durante todo el embarazo. Sin embargo, probablemente te seguirás sintiendo realmente cansada y tu cuerpo retendrá más líquidos, lo que no constituye una combinación muy atractiva. Por si fuera poco, tus crecientes niveles de progesterona pueden provocar que tus encías sangren y el aumento de líquido ocular puede afectarte la vista, e incluso ocasionarte miopía o hipermetropía. Por ello, es muy importante cuidar de tu salud y aprovechar el servicio de tratamiento dental gratuito que tienes disponible durante el embarazo.

Recomendaciones y otras circunstancias

Tus citas

Es posible que, por estas fechas, tengas que acudir a tu primera consulta con el ginecólogo o la matrona. En esta visita, te realizarán una revisión detallada, aparte de preguntarte por tu estilo de vida, los embarazos anteriores (en su caso) y cualquier problema médico. El ginecólogo o la matrona anotarán tus datos y tu historia familiar, y te preguntarán qué tipo de cuidados prefieres durante el embarazo. Asimismo, en esta cita te realizarán varias pruebas, que pueden resultar bastante aburridas. Esto es lo que puedes esperar:

Medición de la tensión sanguínea

Prueba de orina

Medición de altura y peso

Consejos sobre dieta y estilo de vida

Medición de la barriga

Análisis de sangre

Asimismo, te realizarán varios análisis de sangre, que variarán en función de tu zona de residencia. En estos análisis probablemente comprobarán tu grupo sanguíneo, el Rh (Rhesus) y los niveles de hemoglobina, además de comprobar que no existen infecciones y ver si tienes inmunidad frente a la rubeola. En función de tu historia clínica y tus antecedentes, pueden ofrecerte otro tipo de análisis.

Ecografía

Probablemente te realizarán una breve ecografía y aquí será la primera vez que verás a tu bebé. Esta prueba confirmará si el tamaño del bebé se adecua a tu fecha de salida de cuentas, aparte de comprobar si el embarazo es múltiple. Además, esta prueba es importante si te estás planteando hacerte la prueba del síndrome de Down y/o espina bífida.

Detección del síndrome de Down.

La detección del síndrome de Down o cualquier otra anomalía puede ser preocupante, pero ayuda bastante adoptar decisiones fundadas sobre el embarazo. En función de tu zona de residencia, deberían ofrecerte una ecografía del pliegue de la nuca entre las semanas 11-14, o bien un análisis de sangre denominado la prueba triple o cuádruple entre las semanas 14 y 22. Estas pruebas no dan una respuesta categórica, ya sea positiva o negativa, pero valoran tus factores de riesgo. Si tienes un elevado riesgo, es posible que te practiquen alguna otra prueba de diagnóstico, como la amniocentesis. Sin embargo, esta prueba implica un riesgo del 1% de abortos espontáneos, por lo que debes aclarar tus deseos cuando vayas a considerar esta opción con tu médico o tu matrona.

 

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