|
En teoría, la Sanidad Pública ofrece un amplio abanico de revisiones prenatales y puedes optar por hacerte las revisiones en el hospital o en el centro de salud que te corresponda. Sin embargo, en la práctica, en tu zona sólo encontrarás un par de opciones disponibles. Cuando sepas cuáles son las que existen en tu centro, pregunta libremente si existen otras alternativas. Por ejemplo, si tu médico de familia deriva habitualmente a las embarazadas al ginecólogo del hospital, pero prefieres que te atiendan en el centro de salud, pregunta si puedes acudir a la consulta de la matrona de zona y, si no es así, pídele que te explique por qué no.
Estallido de preguntas
Al mismo tiempo, busca información sobre el hospital más cercano. Es posible que desees saber si tiene una piscina para partos, si tienen un enfoque natural de atención al parto (sin apenas utilizar medios tecnológicos), o si por el contrario existe mucha intervención. Pregunta abiertamente cuáles son sus estadísticas de episiotomías y cesáreas, cuál es la política del hospital en lo que respecta a la monitorización fetal, la inducción y la aceleración del parto, así como su oferta de epidurales. Si puedes elegir entre varios hospitales, habla con tu matrona, con otras madres y con cualquier otra persona o grupo que pueda servirte de ayuda para encontrar el centro que mejor se adapte a tus necesidades.
‑{}‑En el hospital
La mayoría de las mujeres tiene a su bebé en el hospital, donde existe un amplio abanico de opciones para reducir el dolor, la tecnología médica necesaria en caso de complicaciones y una unidad de cuidados neonatales. Si puedes elegir entre varios hospitales, estudia su oferta de servicios, habla con tu matrona y con otras mamás, visita la unidad de maternidad y habla con el personal del hospital antes de elegir la opción que mejor se adapte a tus necesidades.
En casa
Sólo un dos por ciento de los bebés llegan a este mundo en su casa, aunque todas las mujeres tienen el derecho a tener este tipo de parto y la investigación indica que esta elección es totalmente segura en caso de que el parto venga sin complicaciones. En España, este tipo de parto no está cubierto por la Seguridad Social. Sin embargo, algunas mujeres se sienten más tranquilas en casa y desean la privacidad que ofrece su domicilio, aunque en comparación con el hospital, no tienen muchas opciones para paliar el dolor. Es posible que tu médico y/o la matrona crean realmente que lo más seguro es dar a luz en el hospital y posiblemente te intenten convencer para que no lo hagas en casa. Si tu médico no respalda tu petición de dar a luz en casa, busca una segunda opinión. Asimismo, llegado el momento, deberás pagar una matrona privada. Si lo deseas, puedes plantear tus dudas en el servicio de información telefónica para la mujer embarazada (SITE): 913941589.
En una clínica privada
Las clínicas privadas ofrecen un término medio entre tu hogar y el hospital, aunque no están disponibles en toda la geografía española. En estos centros se ofrece un trato personal y un ambiente agradable, sin demasiados medios técnicos ni todos los adelantos médicos de un hospital (aunque la mayoría pueden trasladarte a un hospital si fuera necesario).
Escribe un plan de parto.
Vale la pena escribir una sencilla guía que describa el tipo de parto que deseas, quién quieres que te acompañe y tu opinión al respecto de la anestesia, la monitorización fetal, así como la inducción y la aceleración del parto. Aunque muy pocos partos seguirán el plan con precisión (y puedes cambiar de opinión llegado el momento), servirá de gran ayuda para saber lo que deseas y guiará a los médicos y a las matronas durante el parto. Recuerda que es tu cuerpo y es tu hijo. Si no entiendes algo de lo que ocurre, pregúntalo y si hay algo que no te gusta, debes decirlo. Te sentirás mejor y estarás más tranquila si te van diciendo exactamente lo que pasa y/o te explican las razones por las que se adoptan determinadas decisiones o te hacen algunas recomendaciones.
|