Ha llegado el día: ¡vas a ser papá!

Las mamás no son las únicas que deben prepararse para el parto. Los papás también pueden tener unos sentimientos muy fuertes…

P. Mi marido quiere estar presente durante el parto y a mí me encanta que así sea. Pero también estoy un poco nerviosa de lo que puede ver. Por ejemplo, he leído que algunas mujeres no pueden retener el esfínter durante la expulsión. ¿Me puede ocurrir a mí también?
R. Durante el parto debes sentirte cómoda y tranquila: se trata de tu cuerpo y estás en tu derecho. Habla con tu compañero antes y acordad que abandone la sala si tú se lo pides, por la razón que sea. Comunícale esta decisión también a la matrona, para que no haga preguntas, y luego puedes dejar de preocuparte. En lo que respecta al esfínter, algunas mujeres no son capaces de retenerlo debido al esfuerzo que están realizando (aunque también hay otras muchas que vacían sus intestinos antes de entrar a la sala de partos).  La matrona puede ayudarte (recuerda que ve este tipo de situaciones habitualmente y puedes confiar en su discreción). Además, estarás tan metida en el parto, que ni siquiera de darás cuenta.

P. Me gustaría estar presente en el nacimiento de mi primer hijo y mi mujer está de acuerdo. Sin embargo, me da miedo olvidarme de lo que debo hacer.
R. Sinceramente, no tienes de qué preocuparte, porque seguro que no te olvidarás. A veces, las clases de preparación al parto pueden resultar de gran ayuda, pero no olvides que siempre puedes consultar a la matrona, al ginecólogo o a los demás profesionales sanitarios para que os ayuden a aliviar el dolor y os guíen durante las tres etapas del parto. Tu principal función es asegurarte de que tu pareja esté bien descansada y darle tu apoyo personal durante el parto. Seguramente podrás cronometrar las contracciones, recordarle los ejercicios de respiración, sugerirle otra postura, servirla de apoyo al caminar, darle un masaje en la espalda y refrescarle la frente con un paño húmedo. Pero no la obligues a hacer nada que no quiera y si no te responde o parece irritada por tus intentos de ayudarla, no te lo tomes como algo personal. Sólo tienes que estar allí, a su lado, y prestarle tu ayuda cuando te lo pida. Lo más importante es mantener la calma, servir de enlace de comunicación con el personal sanitario (si así te lo pide) y, sobre todo, reconfortarla.

P. Algunos amigos nos han dicho que se sintieron inútiles durante el parto y uno incluso se desmayó. Ahora mi compañero se encuentra terriblemente nervioso por lo que va a pasar.
R. Los hombres suelen desmayarse cuando hace mucho calor (como suele ocurrir en los hospitales) o cuando pasan mucho tiempo de pie sin tomar nada de comer o de beber.

Rara vez tiene algo que ver con lo que están viendo. Así que, si tu compañero te va a acompañar durante el parto, debe llevar ropa adecuada para la temperatura del hospital y algo para comer.

Muchos hombres se sienten como si sobraran durante el parto, normalmente porque no saben mucho del proceso ni de los deseos de su compañera antes de empezar las contracciones. Es importante que le digas que deseas que esté a tu lado, aunque sólo sea para darte la mano, reconfortarte y apoyarte. Mejor aún, habla de lo que ocurre durante el parto (si no ha ido contigo a las clases de preparación, le gustará que se lo cuentes tú misma) y tus preferencias (por ejemplo, en lo que respecta a la anestesia), de modo que no le pille de sorpresa durante el parto y pueda ejercer de enlace entre tú y el personal sanitario.


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