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P. Durante la noche me levanto cuatro veces para ir al baño y sólo estoy de diez semanas. Seguramente no se deba aún a la presión que ejerce el bebé.
R. Las interminables visitas al baño constituyen a menudo uno de los primeros síntomas de embarazo y, aunque resulten molestas, son completamente normales. En esta etapa, tu útero va descendiendo en el interior de la pelvis y ejerce presión sobre la vejiga. Además, la persistente necesidad de ir al baño se agrava por efecto de las hormonas, ya que provocan el debilitamiento de la uretra, que es la encargada de conducir la orina desde la vejiga. No obstante, si la orina empieza a escocer o huele mal, o bien tienes mucha sed, acude al médico para que compruebe si presentas algún tipo de infección.
P. Suelo estar estreñida aunque tomo bastante fruta y verdura. Odio la idea de tener hemorroides, ¿cómo puedo evitarlas?
R. Durante el embarazo, el estreñimiento es bastante común y, una vez más, las hormonas tienen la culpa. Esta vez el problema radica en la hormona relaxina, ya que además de relajar tus articulaciones, ralentiza tus sistemas digestivo y excretor. Las hemorroides son pequeños bultitos llenos de sangre que suelen formarse en el ano cuando intentas hacer fuerza para abrir el intestino grueso. Para evitar su aparición, además de comer mucha fruta y mucha verdura, puedes incluir alimentos ricos en fibra en tu dieta, como legumbres (judías, lentejas) y cereales integrales (pan y pasta integral). También debes beber mucha agua (ocho vasos al día, si puedes). Si el estreñimiento ha aparecido o ha empeorado desde que tomas hierro (a veces prescrito durante el embarazo por aparición de anemia), es posible que ahí radique el problema, por lo que deberías consultar con tu médico para que te dé una alternativa. Asimismo, puedes pedirle a tu médico o a tu farmacéutico que te recomienden algún otro remedio para reblandecer las heces y facilitar su paso por el ano.
P. Tengo los pechos cada vez más grandes y sensibles. ¿Puedo hacer algo para sentirme menos incómoda?
R. Durante el embarazo, posiblemente cambie considerablemente el tamaño de tus pechos y puedes llegar a aumentar tres tallas, ya que crecerán a medida que las glándulas mamarias se expandan para producir leche. Por una parte, tu escote mejorará enormemente (la mayoría de las mujeres están encantadas con este aumento de tamaño). Pero, por otra, notarás que tus pechos están bastante más sensibles. Puedes disminuir las molestias llevando un sujetador cómodo, tanto por el día como por la noche. Cómpralo en una tienda especializada, para que te den el tamaño de copa y contorno adecuados y evita ponerte sujetadores con aro durante el embarazo y la lactancia. Cuando ya estés a punto de salir de cuentas, cómprate un sujetador de lactancia, para después del parto.
Un par de días antes del parto, tus pechos llegarán (temporalmente) al tamaño máximo y los notarás particularmente sensibles cuando esté subiendo la leche. Sin embargo, esta sensación apenas durará unos pocos días y puedes reducir las molestias dándote baños calentitos y alternando compresas frías y calientes.
P. En la ecografía que me hicieron a las 20 semanas el médico me dijo que mi placenta estaba demasiado baja. ¿Qué significa? ¿Es peligroso para el bebé?
R. En esta etapa es muy difícil que tu bebé resulte dañado, pero si tu placenta está baja, existe la posibilidad de que termine cubriendo la abertura del cuello del útero e interfiera el desarrollo normal de un parto vaginal. Esto es lo que se conoce como "placenta previa", pero es un caso bastante raro. La placenta normalmente se desplaza hacia arriba a medida que el bebé se desarrolla y el útero se expande.
Posiblemente te propongan realizarte una ecografía posterior y, si la placenta siguiera estando sobre la abertura del cuello del útero y bloqueara la salida, el médico no tendrá más opción que practicarte una cesárea llegado el momento del parto.
P. He ganado peso durante el embarazo y me preocupa no perderlo después. ¿Cuánto tiempo tardaré en volver a recuperar mi antiguo peso después del parto?
R. No te preocupes: volverás a recuperar tu peso, pero no ocurrirá de la noche a la mañana. Lo más probable es que tardes algunas semanas, e incluso meses, en lograrlo. Si le das el pecho a tu hijo, posiblemente se desplace el peso que has ganado como almacén calorífico para alimentar a tu bebé, especialmente la grasa acumulada en la barriga y en los muslos. Pero, salvo que seas una de las pocas mujeres afortunadas con un cuerpo que vuelve a la normalidad a las pocas semanas, es probable que tardes al menos seis meses en recuperar tu figura. Durante este tiempo, no deberías hacer dieta, aunque sí deberías controlar lo que comes y hacer ejercicio con regularidad en cuanto te hayas recuperado del parto. Quizás podrías apuntarte a alguna clase de gimnasia posparto, ya que es una buena forma de entretenerte y mantener a raya los michelines.
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