Alimentación sana para tu bebé y para ti

¿Te preguntas qué puedes comer con seguridad y qué no? Nuestra guía dinámica se abre paso entre la confusión y te cuenta las cosas tal como son.

  • Tu bebé depende de ti para abastecerse de todo lo que necesita con el fin de desarrollarse y crecer. Por esto es importante tomar nota de los alimentos que necesitas comer y de los que deberías evitar. Dicho esto, no pienses en modo alguno que los próximos nueve meses van a estar dominados por una lista de alimentos prohibidos y que no vas a poder saltártela (con antojos de chocolate, queso, embutidos o mermelada) por miedo a privar a tu bebé de un buen desarrollo. Es cierto, ahora no podrás emborracharte con tus amigos y deberías olvidarte de hacer puenting durante una temporada. Y fumar está definitivamente descartado (consulta con tu matrona o tu médico de familia en caso de que necesites ayuda para dejarlo). Pero tu cuerpo es listo y está ofreciendo la actuación estelar para la que ha sido diseñado, sin olvidar las locuras de los antojos de comida, así que no te prives de tus pinchitos de tortilla*. A partir de las 14 semanas aproximadamente, tu placenta empieza a proporcionar alimento canalizando lo mejor de tu ingesta de alimentos para asegurarse de que tu bebé obtiene todo lo que necesita –a tus expensas, si fuera necesario– y bloquea el paso de casi todas las infecciones que podrían perjudicarle. ¡Asombroso!

Reducida y sencilla
Intenta ceñirte a una dieta normal, variada y rica en nutrientes. Todo lo que necesitéis tu bebé y tú podrás encontrarlo en la fruta fresca, la verdura, la carne magra, las aves de corral, el pescado, los huevos, las judías y las legumbres, los productos lácteos (queso, yogurt, leche) y los alimentos ricos en féculas (arroz, patatas, pasta). Las vegetarianas podríais necesitar un aporte extra de hierro (pregunta a tu médico o matrona). Asimismo, es aconsejable que todas las mujeres tomen un suplemento de ácido fólico durante al menos las primeras 12 semanas de embarazo.

Come regularmente a lo largo del día, ya que tu bebé está creciendo todo el tiempo y necesitarás un aporte constante de energía. Si no consigues hacerte a la idea de hacer una comida en condiciones al día, te ayudará tomar pequeños tentempiés, entre cinco y seis veces al día, además de facilitarle la tarea a tu sistema digestivo a medida que crezca el útero.

En el menú diario

  • 5 porciones de fruta y verdura, fresca o congelada. Una porción puede ser un vaso de zumo de fruta;
  • 1 ó 2 porciones de proteínas: carne, pescado, huevos, quesos duros, legumbres (judías, guisantes, lentejas, etc.), yogurt, leche pasteurizada o uperizada;
  • 4 ó 5 porciones de cereales integrales y carbohidratos: pan, cereales, pasta, arroz, fideos, boniatos, patatas;
  • 4 porciones de alimentos ricos en calcio: leche, queso curado o semicurado, yogurt, queso fresco, sardinas enlatadas con espinas;
  • 2 porciones de alimentos ricos en hierro: yemas de huevo cocido, albaricoques (frescos o secos), pescado, carne roja, alubias.

Queda fuera del menú:
Hasta que nazca tu bebé deberías evitar:

  • patés, quesos blandos y quesos azules (como Camembert, Brie, Stilton o danés azul) o quesos hechos de leche no pasteurizada de cabra u oveja; todo alimento que conlleve algún riesgo de envenenamiento por listeria, lo que es raro pero puede ser peligroso para tu bebé y para ti;
  • hígado o productos hechos con hígado, como patés o salchichas de hígado, que contienen un exceso de vitamina A;
  • carne o aves de corral poco hechas o sin cocinar adecuadamente. Debes cocinar toda la carne por completo (a 54°C según el termómetro de carne), de modo que no queden partes crudas y que deje de salir jugo de la carne;
  • cacahuetes y alimentos que contengan cacahuetes (comprueba las etiquetas), ya que se piensa que en algunos casos puede provocar en tu bebé una alergia grave a los cacahuetes;
  • alimentos a base de huevos crudos y ensaladilla**, ya que podrían contener salmonela. No utilices los huevos que se hayan roto, ni consumas mahonesa casera, helados caseros ni tarta de queso sin hornear. Cocina los huevos hasta que la clara y la yema estén sólidas;
  • las comidas preparadas o precocinadas, especialmente pollo y marisco. Si las consumes, sigue las instrucciones de preparación al pie de la letra y sirvelas muy calientes para eliminar cualquier bacteria dañina;
  • para beber, lo ideal es beberse ocho vasos de agua (o zumo de frutas) al día y esto también ayudará a que tu piel parezca limpia y resplandeciente. Los expertos aún no han establecido un nivel seguro de consumo de alcohol, pero si no deseas dejar de consumirlo, intenta no tomar más de dos copas a la semana. Asimismo, controla el consumo diario de cafeína. El café y el té posiblemente sean tus principales fuentes de cafeína, así que deberás reducir su consumo a un máximo de cuatro vasos de café o seis tazas de té al día. Aumenta el consumo de infusiones, agua y zumos de frutas.

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