Debes asegurarte de que no se quede frío; si fuera necesario, utiliza una manta para cubriros a ambos. No hace falta que tu pequeño esté envuelto en ella. Le gustará tener las manitas y los bracitos libres, y te encantará mirarle, de arriba abajo, maravillada por su perfección. - Háblale: verás que de forma natural utilizas un tono más suave y elevado cuando te dirijas a tu pequeño.
- Deja que te responda: haz pausas cuando hables para ver cómo te enfoca. Incluso, es posible que haga ruiditos a modo de conversación.
- Dale de comer: si tienes pensado darle el pecho, cuanto antes mejor. Si tiene hambre, abrirá la boquita para que puedas ofrecérselo. Si aún no le interesa, le gustará sentirlo cerca y empezar a conocer tu piel, tu aroma y tu sabor. Si no le vas a dar el pecho, puedes ofrecerle su primer biberón en este momento.
Consejo: No debes sentirte incómoda al darle de comer. Puedes necesitar ayuda y pedir consejo a la matrona para que te diga de qué manera colocar a tu pequeño para que te resulte más fácil. |