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Los bebés tienen una forma maravillosa de contemplar el mundo que les rodea, de un modo que nunca antes de su llegada hubieras imaginado. Y su visión del mundo te hace ver las cosas que ves todos los días desde otra perspectiva de la que antes ni te habías percatado. Todas las mamás coinciden unánimemente en que el mejor consejo que pueden dar a otras mamás es aminorar la marcha y tomarse tiempo para disfrutar del momento.
Ni que decir tiene que tanto los papás como las mamás intentan hacerlo. Pero encontrar tiempo para hacer las cosas que deseas (y necesitas) no siempre resulta fácil. Y cada día que pasa aumenta la satisfacción de tener a tu hijo en casa, aunque también necesita más tiempo y más estimulación. Es posible que llegue la hora de comer y no hayas hecho ni la mitad de las cosas que tenías previstas.
El truco radica en darse cuenta de lo que hace falta para llegar al final de cada día sintiendo que tanto tu bebé como tú habéis aprovechado al máximo el tiempo que habéis pasado juntos (y sin culparte por no haber hecho todo lo que tenías planeado). Ya verás como no tiene la menor complicación.
Deja de mirar el reloj
Todo es cuestión de organizarse, en especial cuando otra persona se puede ocupar del bebé, de modo que puedas hacer los recados necesarios y dejarte el resto del día para adaptarte al paso de tu bebé y saborear sus mejores momentos. Si te pasas todo el día moviéndote por la casa a contrarreloj te perderás muchos momentos especiales y no llegarás a disfrutarlos si siempre estás mirando la hora, pendiente de la próxima vez que puedas llamar por teléfono o esperando a que se duerma para descansar. Seguramente, en el mundo real, las llamadas telefónicas y las pausas son importantes, pero no te pierdas por extensión los momentos que compartes con tu hijo entre medias. Puedes vivir momentos muy bonitos, así que asegúrate de disfrutarlos.
Disfruta de los alrededores
No debes preocuparte por hacer siempre algo para entretener a tu bebé. Sólo tienes que sintonizar con lo que le interesa. Se quedará ensimismado con los autobuses que se detienen y descargan pasajeros, los obreros que trabajan en las obras, las coloridas tartas alineadas en el escaparate de la pastelería. A los bebés les encanta ver jugar a otros niños más mayores, así que puedes ir paseando al colegio más cercano a la hora del recreo, o bien puedes irte al parque para que los vea pasar zumbando como una bala. Y los días en que amenace mal tiempo o no puedas pasar del portón de tu casa, simplemente abriga bien a tu hijo y aventúrate por el jardín, en busca de nuevos brotes, nuevas hojas y cualquier tipo de fauna en los setos.
Prepara alguna escapada
Incluso a esta edad, a los bebés les encanta la naturaleza. Si aún no tiene edad para ponerse las botas de agua y chapotear en los charcos, puede sentir la caricia del viento en el pelo, el sonido de las hojas al crujir bajo las ruedas de su carrito y la vista de las nubes desplazándose por el cielo. Cuando llegue el fin de semana, prepara el pic-nic familiar y vete al parque más cercano. Si hace buen tiempo, poned una manta sobre la hierba, tumbaos en el suelo y mirad cómo pasan las nubes, formando conejitos y elefantes.
Si vives cerca de la costa, vete a la playa en cualquier época del año y observa cómo rompen las olas contra la orilla, recoge algunas piedrecitas para tirarlas al agua o juega a ir pisando las huellas que están marcadas en la arena. En los meses más soleados, deja los platos sin lavar e id a dar una vuelta para mostrarle a vuestro hijo las sombras que se forman en el suelo y enseñarle cómo brilla el sol en el cielo.
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