Tu bebé
Tu bebé se ha puesto en marcha: quiere estar en todas partes y explorar el mundo, se tambalea de un sitio a otro, se asoma por las escaleras… Algunos niños empiezan a caminar en torno al año, apoyándose en algún mueble o de tu mano y algunos incluso empiezan dar sus primeros pasos solitos. Pero los niños se desarrollan a ritmos muy distintos, por lo que no hay que preocuparse si tu pequeño se toma las cosas con más tranquilidad.
Además de aumentar su movilidad, está aumentando su coordinación a pasos agigantados. Como puede coger la comida con la mano, divertirse con los juguetes o meterse cosas de pequeño tamaño en la boca, no le puedes dejar solo ni un momento.
A medida que aumenta su memoria, sus reacciones sociales y emocionales son mucho más claras. Dice adiós, se muestra tímido con extraños, te abraza y te da besos, llora cuando te vas de la habitación y se ríe con un juguete o un dibujo divertidos.
Tu bebé también empieza a balbucear como si estuviera construyendo oraciones, simulando patrones de conversación, gestos y tonos de voz, lo que indica que está a punto de hablar. Asimismo, aprenderá a decir ‘mamá’ y ‘papá’. Y sí, probablemente entienda la palabra ‘no’, aunque la pasará por alto.
Tu vida
Sin embargo, aunque esperabas con ansiedad a que diera sus primeros pasos, seguramente no estarás preparada para la agotadora tarea de estar al cuidado de un imparable e inquieto pequeñín. En torno al año, es posible que tu hijo ya no se eche siestecitas matinales y, aunque duerme menos horas durante el día, será cada vez más difícil conseguir que se duerma por las noches.
A esta edad los niños son incansables, están demasiado ocupados aprendiendo a levantarse como para querer irse a dormir. Pero si mantienes una rutina regular, quizás leyéndole un libro, cantándole una nana o acunándole, puedes ayudarle a que aprenda a aceptar la hora de dormir y volver a ganar un precioso tiempo para ti.
Si empieza a llorar cuando sales de la habitación, puede ser terrible para ambos. En vez de dejarle llorar todo lo que quiera, o darle otra sesión de juegos nocturnos, será mucho más fácil reconfortarle con algunas palabras tranquilizadoras y volver a salir de la habitación. Con el tiempo, tu pequeño entenderá la rutina y se volverá a quedar dormido, y por fin podrás disfrutar de una noche tranquila.
Cosas en que pensar o que probar
Ahora que tu bebé quiere hacerlo todo, seguramente habrá algunos juguetes y juegos que le encantarán.
Por ejemplo, con un teléfono puede imitar las acciones, gestos y sonidos de los mayores.
Si le das una caja con tapa, puede abrirla y poner cosas dentro.
Con pinturas de colores y papel, empezará a hacer garabatos.
Utilizará las piezas de construcción para construir torres.
Y no hay que olvidar los libros con grandes dibujos de objetos sencillos que puedes nombrar.
Y los clasificadores de formas, que le animan a hacer coincidir formas y aumentan su destreza.
Juegos de actividades: con botones que pulsar o girar para hacer ruidos.
Juegos de baño, ahora que puede sentarse sin ayuda y salpicarlo todo.
Con el cucú-tras le ayudarás a darse cuenta de que aunque no te vea, sigues estando ahí.
