Tu bebé
Tu pequeño se está haciendo gradualmente más fuerte, lo
suficiente para sentarse e incluso levantarse con la ayuda adecuada. En torno
a los seis meses, algunos niños empiezan a desplazarse por el suelo rodando
o reptando. Al aumentar sus movimientos y subir el tono de sus balbuceos, tu
bebé se asegura de llamar tu atención más que nunca.
A esta edad, tu pequeño dormirá entre diez y doce horas por la
noche y dos o tres horas durante el día. Puedes animar a tu bebé a
dormir por la noche manteniendo las luces tenues, hablando lo menos posible y
acostándole en la cuna justo después de la toma nocturna.
Ahora te vas a enfrentar a un nuevo reto: la dentición. Entre los seis
y los ocho meses, empiezan a salirle los dientes y posiblemente no tendrá toda
la dentadura hasta los dos o tres años. Como le duele, estará más
irritable, en especial, a la hora de dormir, y posiblemente notarás que
se muerde los puños o babea mucho. Puedes aliviarle temporalmente con
un mordedor, un analgésico tópico o un cachito de pan. Cuando le
terminen de brotar los dientes, tu bebé probablemente se sentirá mucho
mejor.
Tus progresos
Por mucho que quieras darle el pecho, con la llegada de los afilados dientes,
probablemente estarás más que lista para cambiar la rutina de alimentación.
Es posible que tu pequeño se pase al biberón con casi una insultante
falta de preocupación, o bien puede seguir aferrándose a la firme
creencia de que el 'pecho es mejor' durante varias semanas después.
Probablemente será más fácil para ambos si al principio
introduces el biberón o la comida sólida en una sola toma y después
vas aumentando el número de tomas gradualmente, de modo que ambos os podáis
adaptar a los cambios físicos que provocan. Sin embargo, algunos niños
se resisten a la leche artificial hasta que saben que la leche materna está definitivamente
fuera de menú...
Es posible que tu bebé se interese más por la comida sólida
si se la ofreces antes del pecho. Por otra parte, si está enfadado y grita
puede rechazar la comida sólida hasta que se le haya pasado un poco el
hambre. Cualquier método es válido. Lo importante es que estés
tranquila y no te venza la frustración de tu bebé.
Cosas en que pensar o que probar
En torno a los seis meses, tu bebé estará listo para tomar sólidos.
Para saberlo, basta con observar si se queda insatisfecho con su toma habitual
o se despierta con más frecuencia por la noche. Esperar hasta esta edad
ayudará a evitar problemas digestivos y reacciones alérgicas, así como
para asegurarse de que tu bebé está suficientemente nutrido con
leche materna o artificial.
Puede pasar un tiempo hasta que tu bebé se acostumbre a comer sólidos.
A veces, parece que no le gusta algún tipo de comida, pero sólo
tiene que acostumbrarse a la cuchara o aprender cómo se mueve la lengua.
Si al principio le ofreces una comida con textura muy fina y luego le vas introduciendo
gradualmente una consistencia mayor, podrás comprobar mejor las reacciones
de tu bebé.
En esta etapa, la leche materna o la leche artificial sigue siendo una de las
principales fuentes de nutrición de tu bebé, por lo que las cantidades
de cualquier otra comida serán pequeñas. Resulta mejor empezar
con un puré suave y fino, que es fácil de tragar, como las papillas.
Puedes optar por cualquier papilla de frutas, verduras, carne y huevo, pero debes
introducir un solo tipo de alimentos a la vez y esperar algunos días antes
de introducir otro.
