Tu bebé
A los tres meses, tu bebé habrá perdido el reflejo de agarrarlo
todo y empezará a echar mano a las cosas. A esta edad descubrirá sus
manos y su boca. Y lo más seguro es que se lleve a la boca todo lo que
agarre... así que tendrás que tener cuidado con las cosas que se
encuentran a su alcance.
Es posible que notes que tu bebé te mira a la cara y copia tus gestos
al hablar. Responderá cada vez mejor a los estímulos visuales y
auditivos, volverá la cabeza y se retorcerá para mirar las cosas
o seguir los sonidos.
Tu bebé aumentará su conocimiento de las cosas, verá que
los juguetes se mueven cuando se golpean y los seguirá con la mirada a
medida que pase de uno a otro. Sin embargo, se olvidará de ellos si no
están al alcance de su vista.
El balbuceo de tu bebé será gradualmente más deliberado
e incluirá tanto vocales como consonantes. Este balbuceo y gorgojeo espontáneo
se convertirá gradualmente en continuos grititos en lenguaje de bebé que
pueden durar hasta 15 minutos. A los cuatro meses, tu bebé puede incluso
reírse a carcajadas.
Tus progresos
¡Tantas noches sin dormir te están empezando a matar! Si no has
logrado dormir toda una noche desde que nació tu pequeño, es posible
que sientas que nunca más vas a volver a dormir profundamente. Sin embargo,
sorprende la forma en que nos adaptamos a la nueva vida con un bebé en
casa.
Aunque posiblemente te encuentres cansada e irritable (incluso demasiado confusa
por la falta de sueño), probablemente te acoplarás bien a las necesidades
actuales de tu bebé y estarás alerta en caso de lloro. Pero intenta
no estar demasiado inquieta ni responder a cualquier gimoteo.
Si te cuesta establecer una rutina de sueño con tu bebé, intenta
tranquilizarte sin estar obviamente demasiado estresada, ya que tu bebé también
se acopla a tu estado de ánimo. Recuerda que conseguir que tu bebé se
duerma por la noche no es un factor indicador de tus destrezas como madre: simplemente
se trata de un objetivo que conseguir.
Mientras tanto, descansa todo lo que puedas. Puede parecer un tópico (y
un vago recuerdo si tienes algún otro pequeño correteando por la
casa), pero es importante que también satisfagas tus necesidades. De modo
que deberías contar con tu pareja o con cualquier amiga para que se ocupen
del bebé durante un par de horas y poder conciliar el sueño, o
bien disfrutar del sofá, de un largo baño o de un relajante masaje.
Cosas en que pensar o que probar
A tu bebé cada vez le interesan más los juguetes, pero no debes
gastarte una fortuna en aparatitos impresionantes ni convertir tu hogar en un
parque infantil. A los bebés les encanta repetir: sacudir un sonajero
o mirar el mismo libro una y otra vez. Debes tener en cuenta, no obstante, que
su capacidad de atención es muy pequeña, por lo que es mejor darle
un juguete cada vez.
A esta edad les encantan los juguetes blanditos, en especial, los que tienen
distintas texturas o los que hacen ruido. Como habrás comprobado, se lo
lleva todo a la boca, ya que es una buena manera de conocer formas y texturas.
Por tanto, lo mejor es darles un juguete ligero, fácil de agarrar y completamente
inofensivo si se lo llevan a la boca.
Los libros de tela o cartón duro y los centros de actividad son ideales
para los bebés de cuatro meses. Y cuanto más vivos sean los colores,
mejor. Pero si tu pequeño empieza a llorar, se queda dormido o vuelve
la cabeza, posiblemente esté muy cansado. Siempre que puedas, intenta
dedicar tiempo a jugar con tu pequeño de modo relajado. Aparte de divertirse
más, aprenderá muchas más cosas.
