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Cuando tu bebé se tome su primera cucharada de papilla, aunque gran parte del contenido termine en su barbilla, será un día especial. Hay que tener en cuenta que todo lo que pruebe en sus primeros meses es una aventura y una experiencia completamente nueva, y como cualquier nuevo reto importante, requiere un tratamiento cuidadoso, sin demasiado alboroto. La acción de comer es completamente distinta a la acción de mamar que solía utilizar para calmar el hambre. Debe aprender cómo tomarse la comida con cuchara y después llevarla desde la parte anterior de la lengua hasta la parte posterior, para poder tragársela. ¡Y esto requiere práctica! ¿Estás preparada? He aquí diez consejos prácticos que os ayudarán a disfrutar de los primeros pasos para comer juntos. ¡Buen provecho!
1. Hasta los cuatro meses, el sistema digestivo y los riñones de tu pequeño aún no son lo suficientemente maduros para asimilar comida sólida, pero puede empezar a experimentar la comida “real” a partir de esa edad. Por supuesto, esto no quiere decir que deba, desee o necesite hacerlo. Por regla general, es posible que te des cuenta de que ha llegado el momento (o al menos puedes empezar a intentarlo) si ves que no se queda satisfecho con sus tomas durante el día o se despierta de nuevo por la noche para que le des una segunda toma nocturna. Estos suelen ser signos de que necesita una mayor ingesta de calorías, que es lo que le ofrecerá la comida sólida.
2. Como cualquier otro avance de tu bebé, debes hacer este cambio de modo agradable y sin ningún tipo de estrés, dejando que sea él mismo quien marque el ritmo. Y no olvides ponerle ropa adecuada y proteger la alfombra ante el riesgo de salpicaduras. Escúchale. Haz caso omiso del desorden y celebra la primera incursión de tu hijo en el mundo de la gastronomía.
3. Recuerda que cada bebé es un mundo. Algunos empiezan a tomar comida sólida enseguida, mientras que otros empiezan a los seis meses. Si no le gusta o rechaza la comida, deja de intentarlo y aparca todo el proceso para volver a intentarlo al cabo de dos semanas.
4. Ten en cuenta que, hasta ahora, ha podido acurrucarse y mamar a placer. Así que, ¿por qué iba a querer tomarse un plato de puré cuando está cansado, tiene mucha hambre y necesita un abrazo y una toma rápida? Verás que mejoran los resultados si eliges un momento del día en que ambos estéis relejados y tengáis suficiente tiempo para hablar, aunque sólo se tome un par de cucharadas de la papilla de cereales que le has preparado.
5. Ponte cómoda antes de empezar y ayúdale a sentirse seguro, ya sea sentado en tu regazo, ya sea en su trona (siempre sujeto con las correas). Asimismo, ponle un babero para que no se manche.
6. Prepárate a que te proteste si le alimentas demasiado despacio, demasiado rápido o sin demasiada pericia. Está habituado a la toma ininterrumpida del biberón o del pecho y a controlar la velocidad con la que se toma la comida (lenta, rápida) y por ello te hará saber que tus destrezas de alimentación no están a la altura. Ten paciencia, sigue sus indicaciones y enseguida se tomará la comida sin ningún problema.
7. En cuanto pienses que pueda hacerlo, déjale que se tome la comida del plato con cualquier medio que tenga a su alcance (los dedos, los puños, un colín para mojar en las natillas o un palito de zanahoria para tomarse el mousse de chocolate).
8. Deja que tu bebé te diga cuando está lleno. Si vuelve la cabeza, es posible que no le apetezca o que no quiera más. No puedes hacer nada para convencerle de que coma más de lo que realmente quiere.
9. Merece la pena tomarse los dos primeros meses como período de transición y no como una carrera hacia las comidas regulares. Tu hijo necesita tiempo para acostumbrarse a tragar y, en su caso, masticar la comida, además de descubrir y explorar una amplia gama de gustos y sabores. Dale siempre el mismo alimento durante un par de días para detectar si presenta cualquier reacción adversa.
10. Durante los dos primeros meses, no tienes que preocuparte por la ingesta de nutrientes que recibe tu hijo con la comida sólida, porque seguramente estará cubierta con la toma de leche materna o con un biberón de leche de farmacia de unos 600 ml. A los doce meses podrás sustituir gran parte de las tomas de leche por papillas y otros sólidos, de modo que haga como mínimo tres comidas al día y vaya adaptándose poco a poco a la comida del resto de la familia.
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