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Durante los primeros meses como familia, vuestra relación de pareja experimentará probablemente el cambio más grande. Si tu pareja pasa gran parte del tiempo en casa, quizás compartiendo el cuidado del bebé, sentirá que su vida está experimentando un cambio importante y que debe adaptarse a la nueva rutina. Y aunque seas tú la única que esté en casa con el bebé y él salga a trabajar, los papás primerizos naturalmente necesitan tiempo para adaptarse a su nueva paternidad y a tus nuevas prioridades, además de replantearse su propio esquema emocional.
Sean cuales sean vuestras circunstancias, esta clase de reajuste puede ser difícil aunque muy importante para ayudaros a ambos a seguir adelante como padres y además como amigos y como amantes. La clave es mantener una buena comunicación.
Dejad claros vuestros deseos y la forma de cumplirlos, tanto en el ámbito emocional como en la práctica y en el cuidado de tu bebé. A medida que adquirís confianza, seréis capaces de calmaros y disfrutar de vuestras nuevas funciones, además de aceptar vuestras nuevas prioridades. De esta manera podéis disfrutar a la vez de vosotros mismos y de las bondades de ser padres.
1.Debéis aceptar que todo cambiará y dedicar regularmente tiempo para hablar de vuestros sentimientos y de cómo afrontarlos. Es muy sencillo cerrarse en banda y concentrarse en el bebé, pero esto puede ocasionar resentimientos por ambas partes.
2. Aseguraos de aprender ambos a cuidar del bebé enseguida, porque si no uno terminará convirtiéndose en el "profesor" y el otro estará constantemente preguntando lo que tiene que hacer. Hay demasiadas mujeres que intentan hacerlo todo y terminan supervisando todo lo que hace su compañero y enfadándose cuando no lo hace bien. ¿Y cómo le hace sentir a su compañero? Durante las primeras semanas, id juntos a un curso de primeros auxilios, colocad ambos el asiento de seguridad en el coche, bañad al niño juntos... de esta manera, disfrutaréis como un trío y estableceréis la confianza mutua como padres.
3. Por la misma razón, asegúrate de que ambos os responsabilizáis de alguna manera del cuidado del bebé desde los primeros días. Si uno se ocupa de todo, y sólo recurre al otro para planchar, bañar al bebé o cambiar los pañales, también pueden surgir conflictos. Divide las tareas. Quizás uno pueda ocuparse de lavar la ropa y el otro de limpiar los biberones. Acuerda previamente qué noches de la semana bañaréis al bebé y cuáles os toca levantaros a darle la toma nocturna.
4.Asegúrate de que ambos tenéis tiempo para desconectar (salir con los amigos una vez a la semana o cada quince días, una hora para ver la televisión o escuchar música). Esto deberíais hacerlo cuando sepáis que el otro se va a ocupar por completo del bebé.
5.Mantened la chispa del romanticismo, aunque sólo sea con un post-it en la nevera. Y cuando vuestro hijo duerma y estéis en casa, olvidad lo que tenéis que hacer y acostaos juntos. Cuando vuestro hijo esté asentado, llamad a alguien de la familia o a algún amigo para que os haga de canguro (aunque sólo sea una vez al mes) y salid por ahí como pareja.
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